martes, 5 de junio de 2018

LA FELICIDAD PASA POR HACER LO QUE DEBES

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Todos sabemos lo que está bien o no lo está, y en caso de dudas preguntamos y buscamos la verdad. Y esto porque a todos nos gusta vivir en la verdad y hacer lo que realmente debemos hacer. La felicidad pasa por hacer las cosas bien. Pablo de Tarso lo recalcó muy claro cuando decía: hago lo que no quiero hacer, y no hago lo que quiero hacer -Rm 7, 19-21-.

Y cuando eso sucede en nuestra vida, vivimos, pero lo hacemos atormentado y sabiendo que no vamos por buen camino. Y eso no nos trae la paz ni la felicidad. La conciencia nos recuerda a cada instante que no estamos actuando bien. No se trata de que no estemos haciendo lo que queremos, sino que no estamos actuando bien. Y esa cosecha dará sus frutos y nos atormentarán sus resultados, porque el que hace el mal recogerá mal.

Es el caso de lo que está sucediendo en nuestro actual ambiente político. El nuevo presidente de nuestro gobierno ha pactado con partidos que, dentro de sus objetivos, está el separarse de la unidad nacional. Es decir, quieren romper con España. Y no lo esconden sino que lo proclaman abiertamente, lo cual testimonia y descubre que vivimos en una clara democracia, que ellos tratan de ocultar y denunciar. Sólo aquellos que contradicen las leyes constitucionales y delinquen son detenidos y encarcelados si sus delitos son castigados por el código penal con cárcel.

Es una contradicción que, jurando defender la unidad de España, cosa que también incluye en su ideario de partido constitucional, se una y pacte con partidos que buscan y tienen en sus idearios todo lo contrario, romper la unidad. No se entiende y al tiempo me remito, pues el resultado de la cosecha no augura buenos resultados, valga la redundancia. 

Por lo tanto, como al final la cosecha nos atañe a todos para bien o para mal, los ciudadanos de a pie, los que colocan con sus votos a esos señores en el Parlamento para que decidan el rumbo de la nación, debemos espabilar y mirar mejor a quien se le puede dar el voto. Tú también eres responsable.

jueves, 24 de mayo de 2018

CASAS DE ALQUILERES

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No son los ciudadanos los que deben resolver el problema de la falta de viviendas. Cuando hablamos de democracia, hablamos de respeto, de verdad, de justicia y de libertad en ese orden. No incumbe al ciudadano aportar sus propiedades para que otros solucionen sus problemas. Es una opción desde la libertad de cada uno, pero nunca un mandato y menos una imposición.

Porque, compete al gobierno buscar soluciones para facilitar que la demanda de trabajo sea satisfecha. Y si eso pasa por habilitar viviendas para la mano de obra que se demanda, nunca pasa por obligar a los ciudadanos que las faciliten. Es el gobierno el que tiene que dar solución para que el trabajo se realice, porque eso será bueno para todos. Pero, repito, nunca en detrimento de aquellos que con sacrificio han invertido para tener una propiedad rentable y, valga la redundancia, rentabilizarla de la mejor forma que creen.

No es justo que cuando la época demanda alquileres turísticos, se aprovechen siempre los mismos, y los ciudadanos, sufridos pagadores y mantenedores con sus impuestos del sistema y bienestar social, sean los que paguen las carencias de los que no quieren o no saben administrar y gobernar las necesidades y problemas que se plantean. Cada cual debe tener la libertad, porque es un derecho democrático, de utilizar y usar sus propiedades dentro de la legalidad, como mejor le parezca, que siempre será en aras de que le dé mejores beneficios. 

No se puede obligar desde la ley a que un ciudadano, que ha invertido en tener una casa para rentabilizarla,  la utilice y la explote, legalmente, como mejor crea. Sería imponer de forma dictatorial una ley no justa sino interesada en beneficiar a unos pocos. Porque, los constructores que demanda puestos de trabajos deben crear o negociar esas casas que demandan sus trabajadores. Por otro lado, o nos tienen engañados o la realidad es otra, porque, ¿dónde están los trabajadores por los que tanto luchan los sindicatos y denuncian las estadísticas del empleo? Aquí hay gato encerrado.

Procede ponerse las pilas y pensar con creatividad. Construir viviendas para alquilar de protección oficial, bien la mismas constructoras, que siempre será un buen negocio para ellos; construirlas el gobierno de la isla (Cabildo), o proponer soluciones negociadas (bajada de impuestos, beneficios de desgravación...etc), desde la libertad, que interesen a aquellos que puedan aportar sus casas para alquilar a los que viene de afuera. Hay soluciones, pero se necesita tener ganas y también cabeza.

Mandar no es simplemente dar órdenes, sino saber que órdenes hay que dar para que el pueblo mejore, se sienta justamente tratado y todo redunde en beneficios de todos.

jueves, 5 de abril de 2018

VOTAR CON COHERENCIA SEGÚN NUESTRA FE



Creo que estos pasos para emitir un voto coherente con nuestra fe son válidos, tanto para la cultura mexicana como cualquier otra cultura católica. Hace tiempo que con toda humildad pienso en la idea de que todos los cristianos nos unamos para emitir un voto responsable y desde nuestra fe. Sé que es muy difícil y que las opciones son varias, pero podemos alentar a muchos católicos a presentarse y luego, según sus propuestas votar.

No cabe duda que la experiencia y el tiempo nos irán dando pautas y caminos para, desde la fe, luchar por la verdad, la justicia y la paz. Pero, hace falta planteárselo con serenidad y firmeza. No sé cómo hacerlo, ni creo ser el indicado para dar pistas o ideas, pero podría formarse plataformas de ciudadanos libres que vayan aglutinado y alentando a aquellos partidos que ya hay o que se puedan formar, para que se den a conocer y presenten sus programas. Somos muchos los católicos. Al menos eso pienso yo, y tendría que dejarse notar sus votas si lo hacemos unidos. Dependerá de nosotros.

Ese es un boceto de los pasos que, como mínimo, debe tener presente un cristiano a la hora de emitir su voto. Nos viene de Méjico, pero creo que es valido para cualquier lugar.


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