martes, 24 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD

Dios es Amor y el Amor se encarna en Naturaleza humana por Amor, para hacer de nuestra naturaleza humana, limitada y pecadora, una naturaleza divina. Es decir para divinizarnos como Él. Precisamente, ese fue el pecado del hombre y la mujer, querer ser como Dios sin contar con Él, es decir, por sus propias fuerzas. Hoy, 2019 años después muchos seguimos erre que erre, sin escucharle y dándole la espalda. Queremos amar, pero en lugar de amar a los demás nos enroscamos en amarnos a nosotros mismos. Ese pecado se llama egoísmo y amenaza con destruirnos.

En la misma medida que tratemos de amar, en esa misma medida estaremos pareciéndonos a Dios. En la medida que seamos amor ágape, estaremos divinizándonos por la Gracia de Dios. Por eso necesitamos abrirnos a su nacimiento, a su venida y a su encarnación. Dios, entra en mi corazón endurecido y egoísta y transformarlo en un corazón manso, generoso y amoroso como el Tuyo.

En la medida de que nuestros esfuerzos vayan en esa línea y dejemos entrar la Gracia de Dios en nuestros corazones, estaremos haciendo Navidad. Porque, Navidad es dejar que Dios acampe dentro de mí y se haga un hueco en el humilde pesebre de mi corazón. Por eso, tengo que acondicionar mi corazón con el calor de la humildad y de la pobreza de espíritu. 

FELIZ NAVIDAD

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lunes, 30 de septiembre de 2019

LA VIDA UN REGALO DE DIOS

Lo primero es la vida, porque Dios nos la ha regalado para que vivamos junto a Él eternamente. Nadie puede quitárnosla.

lunes, 12 de noviembre de 2018

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Sin ninguna duda, la unión hace la fuerza. Pero, esa unión exige esfuerzo, solidaridad y colaboración. Con los brazos cruzados no se puede conseguir y se hace necesario despertar, levantarse, caminar y unir esfuerzos para conseguir lo mejor para todos; para luchar por la vida y para dar esperanzas a todos los hombres y mujeres. Esperanzas de un amor pleno y confiado, sabiendo que la última palabra ya no la tiene la muerte, sino la Vida. Una Vida que confiamos y esperamos sea esa Vida Eterna que Dios nos promete. Y su Palabra siempre se cumple.




Esta historia refleja esa semilla que vive dentro de nosotros y que ha sido sembrada en nuestros corazones. Anhelamos, buscamos y queremos vivir. Una vida que no se acabe y que perdure felizmente para siempre. Y, aunque sabemos, tal como hemos nacido, tenemos que morir un día, trabajar por amor en busca del bien y la verdad nos da la felicidad y también esa Vida Eterna que Dios, también por Amor, nos ha prometido.
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