
España, a la cabeza de Europa en afectados por tuberculosis
Publicada en 13/10/2009
A pesar de que su incidencia y mortalidad se ha reducido en los últimos años, nuestro país está a la cabeza de Europa en tuberculosis, la enfermedad infecciosa que causa más muertes después del VIH. Se trata de una enfermedad muy difícil de diagnosticar, dada la variabilidad de los síntomas. No se ha innovado en medicamentos desde hace 40 años ni en vacunas desde hace 90; lo que salvaría millones de vidas y supondría un importante ahorro para los Sistemas Nacionales de Salud.
En la actualidad, se estima que un tercio de la población mundial está infectada por el M. Tuberculosis, con aproximadamente 9 millones de casos nuevos anuales y entre 1’5 y 2 millones de muertes. En España, la población pediátrica menor de 14 años infectada representa el 6% del total de casos nuevos, siendo el grupo menor de 4 años el más afectado y el que más formas graves presenta.
En cierta ocasión leí , fue un recorte de una revista que me enseñó una persona, que el Sr. Saramago expresaba su sorpresa por considerar como todavía se podía estar pensando y creyendo en DIOS. No sé si literalmente era así, pero si que venía a expresar eso. Hoy con tantos avances tecnológicos y tantos adelantos no parece que nada se le vaya a resistir al hombre. El mundo está a sus pies y todo parece someterse a su poder.
Hace muy poco tiempo, cuando empezó lo de la gripe A unos compañeros me decían que eso no era nada, que ocurría en países que no estaban muy preparados y que sanitariamente dejaban mucho que desear. Al parecer en España todo estaba controlado y una pandemia o cualquier otra amenaza estaría sofocada enseguida.
Los avances espectaculares y sorprendentes nos hacen sentir seguros y, en muchos momentos, sentimos la tentación de experimentar que nada nos va a poder y que llegará un momento que podremos con la muerte. Sé que puede parecer exagerado, pero en el fondo de nuestro ser abrigamos, aún a modo de tentación, la esperanza de poder controlar todo tipo de enfermedad.
Creo que esos sentimientos son los que hacen llegar a manifestar ese tipo de pensamientos, como lo del Sr. Saramago, alimentado por una ceguera agnóstica, que no atea, porque en algo creerá, por ejemplo en la ciencia, y ateo significa no creer en nada. Y se no presenta de forma clara y meridiana que cuando se tiene poder, soberbia, orgullo, suficiencia, llegamos a creernos capaces de resolver todos nuestros problemas e interrogantes, y poder darles respuestas.
Saber nuestro origen, de dónde venimos y como hemos aparecidos aquí en la tierra. Y también nuestro destino y dónde acabará nuestra vida y qué pasará después son interrogantes que el hombre busca y se cree en muchos momentos suficiente para darle respuesta. Llevamos muchos milenios investigando y sólo hemos avanzado en curar algunas cosillas exteriores y otras a medias o al menos prologar más la vida con cierta dignidad.
Sin embargo, lo interior está cada vez más podrido, más alejado de nuestra condición de persona humana digna de ser llamada así. Aparecimos en la tierra matando y continuamos matando. Quizás ahora peor, porque somos más conscientes de lo que hacemos y lo tratamos de dirigir y reconducir nosotros: ¡Somos los dueños del mundo!
A todo esto, cuando todo parece viento en popa y que somos los Hombres del mundo, los sabios y los todopoderosos que no necesitamos de nadie, una simple gripe, o no tan simple, nos vuelve todo al revés. Y ahora resulta que algo que había pasado a la historia, por lo menos por la casa de los todopoderosos dioses, amenaza y nos descubre nuestra pequeñez y miseria. Los datos están más arriba y dejan evidencia de lo que digo.
Y es que la sabiduría está reñida con la prepotencia y la suficiencia, porque sólo los pequeños, los necesitados, los carentes de toda suficiencia, los pobres que tienden la mano para buscar la salvación que ellos no pueden encontrar son los que encontraran las respuestas de salvación que nunca el hombre soberbio podrá encontrar.