sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO


Pero debemos saber por qué felicitamos, porque decir las cosas por decirla empiezan a sonar mal y presentar una formalidad vacía de contenido y sin coherencia. Sabemos que es lo que se usa, lo que se entiende por normal, pero también sabemos que no es lo normal.

Porque lo normal es decir lo que se piensa y se hace, ya que de no ser así será una mentira, y mentir no le gusta a nadie, y menos pasar por un mentiroso. Por lo tanto, mi felicitación este año trata de invitar a pensar en que al prometer lo que se desea, no sólo se quede en que suceda, sino también que se viva empezando por mí, que es quien lo proclama y desea.

Es, pues, una felicitación con compromiso adjunto, porque de esa forma no sólo felicito sino que me incluyo en esa felicitación y participo, como integrante de ese mundo, de esa esperanza de construir un mundo mejor.

Y llegado el momento de desear y pedir, elevo mis oraciones para que el mundo tome conciencia de que de espaldas a DIOS será un mundo sin esperanzas y sin sentido, un mundo destinado a la caducidad de perder la alegría y el gozo de vivir eternamente en la presencia de DIOS. Y eso me compromete a vivir con más criterio y compromiso mi fe, mi confianza en DIOS para transmitirla y ser puente, aunque pequeño, de unión entre los hombres y DIOS.

Desear la paz, poniéndola primero en mi corazón con todos aquellos que me rodean, a pesar de sus odios y guerras, en todos los lugares del mundo, sobre todo en aquellos países que matan con las armas, con el hambre, con la marginación, con el desprecio...etc.

Desear la vida como don de DIOS, lo más grande recibido. La vida como medio de alabanza y salvación aunque sea a través de una cruz que nos martiriza y nos entristece. La Cruz de sabernos crucificados como ÉL, y de tomar conciencia que ÉL la comparte con nosotros, como el buen ladrón, a pesar de nuestra ausencia y desesperación. ÉL está allí porque no puede ser de otra forma.

La vida de muchos inocentes que son condenados desde el seno de sus madres, y que necesitan que tu voz y la mía salgan en su defensa, comprometida, constante y dispuesta a la lucha diaria por salvarla de la muerte. DIOS lo ha dejado en nuestras manos, depende ahora de nosotros hasta donde podamos, luego, cuando ÉL lo crea necesario, intervendrá.

Porque el mundo ha sido puesto para que nosotros lo administremos, y DIOS lo respetará hasta que decida su fin. Por eso, muchas vidas dependerán de nosotros, sobre todo la de los más inocentes.

También, no me quiero olvidar de aquellos que no lo ven así, de aquellos que piensan de otra forma. Sólo desear que queramos buscar la verdad, sin segundas intenciones, sin apegos ni egoístas intenciones, sólo deseando el bien de todos aunque pise mis egoísmos o sentimientos posesivos y humanos. Buscando la verdadera libertad que anhela descubrir el bien del otro. Buscando que el mundo sea más humano pero también más libre y que, sobre todo, el hombre encuentre lo que realmente quiere y busca: la vida eterna.

jueves, 29 de diciembre de 2011

¿Y AHORA QUÉ?

Ana Mato, en un momento de su intervención...

Eso dice mi nieto cuando se encuentra en una encrucijada sin respuesta, ¿y ahora qué?, porque no ha sido por falta de avisarlo, divulgarlo y comentarlo, el PP no va a abolir la ley del aborto, simplemente lo que hará será reformarla.

Pero de una u otra forma, una reforma no salva la vida de una persona humana. Los señores del PP seguirán condenando a todos los niños nacidos en el seno de sus madres. O dicho de otro modo, los señores del gobierno, con el beneplácito del voto de muchos españoles, y en acuerdo con muchas madres embarazadas, seguirán condenando a muerte a muchos seres vivos de la especie humana nacidos en el vientre de sus madres.

Por eso, yo no pude votar al PP, porque no puedo, en conciencia, permitir que se mate a un ser humano con los mismos derechos para vivir que yo. Luego, ¿y ahora qué?, ¿a esperar otros cuatro años mientras siguen muriendo niños asesinados en el seno de sus madres?

¿A dónde han ido a parar nuestros votos? Porque por muchas manifestaciones y firmas que se hagan, ellos, el Gobierno, mientras tengan los votos suficientes para gobernar no van a cambiar la ley. Además les ampara, dicen ellos, la mayoría de españoles, que, también, mientras mejore la economía, crezca el trabajo y todo vaya mejor, nada les importará que otros, niños inocentes, mueran a millones en el seno de sus madres.

lunes, 26 de diciembre de 2011

CENAS, FIESTAS Y DIVERSIONES

 Las fiestas son la excusa perfecta para que cometamos los ...

Es una costumbre que nacen como efecto de una consecuencia, pero en el trascurso del tiempo se convierten en otra cosa. Las acostumbradas cenas, fiestas y... que se realizan por navidad han degenerado en fiestas desencarnadas de la verdadera causa que las motiva. Al menos en la mayoría de las celebraciones.

Se supone que tras esa palabra de desear felicidad se esconde los buenos deseos de que te sonría la felicidad y la alegría. Se entiende que la cena la motiva el acercarnos más, el hacer un poco de silencio, aún dentro de la algarabía y ruidos de la cena, y unirnos en paz y amor para fertilizar nuestra cercanía, nuestro ambiente laboral y familiar en circunstancias de ser más respetuosos, fieles, serviciales, libres, honrados, justos, en una palabra, más amor los unos con los otros.

Pero, ¿y los otros?, los que no tienen nada; peligra o han perdido su techo; no hay trabajo ni se atisba posibilidad en el horizonte; sienten frío, hambre y les amenaza la tristeza y la miseria. ¿Noy hay buenos deseos para esos? ¿Cómo puedo festejar, comer y pasarlo tan bien y tan tranquilo? ¿No hay contradicción en eso? ¿Sentimos que actuamos bien?

Porque Navidad no es gozar y divertirme yo, y pasarlo bien; porque Navidad no es comer y beber y desear, con sólo palabras, que otros lo pasen bien también. Navidad es compartir con otros lo que se tiene y necesitan otros para que su sonrisa se haga posible. Sé que mucho de eso se hace, y que mucha gente trabaja para que otros puedan, al menos, tener un detalle de esperanza que les haga sonreír. Pero no es cosa de unos pocos, se necesita el esfuerzo y la colaboración de todos. Mientras no sea así habrá mucha gente sufriendo.

Mil y una pregunta brota de lo más hondo de nuestro corazón y esperan respuesta. Y mirar para otro lado es lo contrario de Navidad. Porque al desviar nuestra mirada de esa realidad, desviamos la mirada del Niño que nace y que queremos celebrar. No le dejamos mirarnos, ni hablarnos con su mirada.

María hizo eso, "dejarse mirar", y guardó esa mirada en su corazón, y le dio respuesta y cumplimiento. Indudablemente, dio a Luz al Niño DIOS, pero también ella nació de nuevo. Su corazón quedó lleno del Niño DIOS, porque miró también a los demás.

Quizás tengamos que cambiar, al menos los cristianos, la forma de celebrar esas cenas de forma pantagruélicas, y mirar más para los que carecen de todo o casi todos. Con el gasto de ese dinero, sobre todo cuando son muchos los que se congregan, se puede ayudar a mucha gente, y les aseguro una cosa, sus corazones quedaran más contentos, mas gozosos, más llenos de alegría. Una alegría que no cesa, sino que se mantiene,  que es plena.

Entonces experimentaremos, también yo me incluyo, que nace en nosotros la verdadera Navidad , porque verdaderamente hemos compartido con aquellos otros lo que tenemos. Y es que cuando hay verdadero amor se nota.
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