martes, 29 de mayo de 2012

LA FE NOS LLEVA A RELACIONARNOS

Cuando creemos en alguien, lo lógico es relacionarnos con él. También nuestra fe en Jesús de Nazaret nos lleva a relacionarnos con Él. Hoy, Pilar V. Padial nos habla de su relación con Dios.

sábado, 26 de mayo de 2012

AL COMPARTIR DESDE LA VERDAD TE COMPROMETES


Sin ninguna duda, porque en la medida que te comprometes solo tienes dos caminos: a) tratar de forma sincera cumplir y esforzarte en aquello con lo que te has comprometido públicamente; b) quedar descubierto como un farsante, hipócrita e irresponsable.

Es de buen gusto intentar acogerse a la primera actitud, y todo aquel que se precie y se estime como persona, tratará de responder con la verdad y con responsabilidad. Por lo tanto, al exponerte públicamente arriesga tú credibilidad y tu compromiso. De ahí que el compartir tu fe te ayuda a fortalecerla o a descubrirte como alguien en quien no coincide lo que dice con lo que hace.

Por esa razón, los sacramentos son signos celebrados comunitariamente, delante y con la comunidad, para que quede constancia de su implicación y certifiquen el testimonio voluntariamente contraído.

Otra cosa diferente, y no conviene confundir, es considerar tus propias limitaciones, tus debilidades, tu pobreza e impotencia ante el mundo, ahora tan reflexionado para aquellos que caminan con Donjoan por "Nupcias de Dios". Se hace duro, contra corriente y difícil seguir las huellas de Jesús. Él ya nos lo dijo, para que no nos sintiéramos engañados. El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza.

Si el mundo le ha odiado, también a nosotros nos odiará, y ese odio nos costará sudor y sangre. Tendremos antes que pasar por nuestro propio viernes de pasión para llegar a nuestro domingo de pascua. Por todo ello, este vídeo que comparto con ustedes, y que nuestro común y buen amigo Pedro ha elaborado y dirigido, es simplemente un esfuerzo humilde de mis razones por seguir a Jesús. Él es la razón que mueve todo mi sistema operativo, en término informáticos, y hace que mi vida no pare hasta descansar en Él.

No vean en ella sino lo que realmente es: un creyente que pone en Manos de Dios toda su pobreza, sus limitaciones, sus caídas y pecados que, redimidas en el Hijo, las ofrece para que su Padre Dios las convierta y las transforme según su amor.

Sin más, les dejo con el vídeo:

          

miércoles, 23 de mayo de 2012

EL MUNDO: UN GRAN ENEMIGO


No cabe duda que el mundo es un lugar donde el precio del amor se paga. Y se paga con sangre y muerte, porque los criterios del mundo se inclinan al egoísmo, la soberbia, el poder y las riquezas. Pero, ¿dónde está el mundo, y qué es el mundo?

Me ha surgido esta reflexión a raíz del último hangout de "Nupcias de Dios, en el que he participado. Donjoan habló del mundo, de un mundo que no existe como un ente personal y concreto, sino que existe dentro de cada uno de nosotros. 

Jesús fue tentado en el desierto, y una de esas tentaciones se refería a poseer el gobierno del mundo, al poder y las riquezas para someter y dominar. Pero el mundo existe en cada uno de nosotros, y cada uno de nosotros forma el mundo. De forma que si me opongo y lucho contra esa tentación de apoderarme del mundo, estoy contribuyendo a luchar contra el mundo. Mi mismo mundo.

Es de sentido común que si todos nos resistimos a los criterios que nuestra propia carnalidad nos inclina y nos esforzamos en vencernos, no solos, pero con la Gracia de Dios podemos vencer. Porque Jesús lo hizo, y nos ha prometido que con la fuerza y asistencia del Espíritu Santo podemos nosotros también vencer.

Y en la medida que entablamos una lucha martirial contra nuestra propia humanidad, tocada por el pecado, estamos también luchando contra el mundo que nos amenaza. Porque en esa lucha nos fortalecemos los unos a los otros, nos apoyamos y nos sentimos unidos. Como una luz iluminadora comprendemos que el amor es la fuerza que nos va a dar la oportunidad de vencer. Necesitamos amarnos.

Entre otras cosas, porque amándonos vencemos al mundo, a ese mundo que formas tú y yo. Porque cuando nos amamos hacemos presente a Jesús, ¡que vive!, entre nosotros, y con Él somos mayoría aplastante. Pierde el mundo su mejor aliado, el demonio, y el camino queda despejado para avanzar en nuestra peregrinación.

Porque amándonos hacemos presente el Reino de Dios en este mundo, y ya no hay lugar para que el desamor reine entre los hombres. Un Reino de justicia, de amor y de paz. Por eso, necesitamos ir cogidos de la mano, unidos y en constante oración. Amén.
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