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sábado, 12 de agosto de 2017

TABOR Y RESURRECCIÓN



No es cuestión de suponer o imaginarnos juegos artificiales. Tampoco se trata de dar respuesta a una idea o  un deseo al que aspiramos y nos gustaría que fuese así. Es el testimonio de tres personas que lo vieron con sus propio ojos y ahora lo transmiten. Pedro lo expresa claramente en su -2Pedro 1, 16-19 - y Jesús se manifiesta como Señor de la vida y la muerte y Señor de los tiempos, pues aparece con Moisés - La Ley - y Elías - Los Profetas -. Es decir, el Antiguo Testamento y Jesús, en toda su Divinidad - Nuevo Testamento-.

Jesús nos adelanta su Resurreccion para darnos ánimo y llenarnos de esperanza. Es el Padre quien presenta a su Hijo como el Mesías enviado, el amado y predilecto y al que nos propone que escuchemos. Es decir, que le sigamos, que hagamos lo que Él nos dice y que tratemos de imitarle. Pidamos la Gracia necesaria para escuchar su Palabra y llevarla a la vida. Amén.


viernes, 11 de octubre de 2013

DE VUELTA HACIA EL CAMINO



Hemos subido a la montaña, porque cada encuentro viene a ser como un pequeño Tabor que nos conforta y nos llena de gozo y alegría. ¡Qué bien se está aquí, decíamos todos! Nos gustaría estar más tiempo, gozar de más tranquilidad y descanso y compartir con más tranquilidad todas nuestras inquietudes y vivencias que fortalecen nuestra fe y alegran el corazón.

Pero tenemos que bajar. Hay que volver a la vida del trabajo diario; a la vivencia del amor diario donde cada instante está en juego el testimonio del amor. Es el regreso, a pesar de lo bien que estamos aquí, a la lucha contra corriente del manifiesto amoroso al que estamos llamados. Hacemos el esfuerzo de transmitirlo sin palabras, pero no llegamos sino a los que tenemos cerca y a nuestro lado.

Es necesario invadir otros lugares. Correr caminos y lugares donde poder compartir la alegría del vivir en el Amor del Señor. Decirle al mundo que Xto. Jesús Vive y está entre nosotros. Correr de Emaús a Emaús para comunicar el gozo de sentir la presencia del Señor. ¡Lo hemos visto! ¡Lo hemos sentido! ¡Nuestro corazón palmita y salta de alegría! 

No queda otro remedio que volver al teclado cibernético y enhebrar palabras y palabras para decir que estamos vivos y esperanzados por haber encontrado a Jesús. Y que confiamos y creemos, porque lo hemos experimentado, que nuestra vida es una vida de eternidad. Seguiremos caminando por el mundo virtual hasta  que llegue el momento de volver a sentirnos presentes, cerca y nos podamos abrazar, hablar cara a cara y compartir nuestras alegrías y también nuestras luchas y cansancio, pero siempre en la esperanza de alcanzar un día el gran Encuentro que nunca termine.

De momento volveremos a vernos el próximo año en Cádiz. Mientras tanto esperamos que llegue el día señalado. Será entonces el día del verdadero Tabor, de la Fiesta sin fin prolongada en la eternidad junto al Padre que nos espera.
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