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viernes, 22 de enero de 2016

PROMESA NO EQUIVALE A COMPROMISO NI A VERDAD.



Las promesas son promesas, y una promesa, augurio, indicio o señal que hace esperar algún bien, según alguna de las significaciones del diccionario de la lengua española, es algo que se puede cumplir o no. Por lo tanto, estando al lado de todos los universitarios que se encuentran atrapados en ese laberinto financiero, ver aquí , y comprendiendo su situación, no puedo tampoco advertirle que una promesa es una promesa, y no se puede tomar decisiones sobre ella porque luego puedan quedarse no cumplidas.

Eso es construir sobre arena, y no sobre roca. Sabemos, y como estudiantes debemos saberlo incluso mejor, que los Bancos son entidades constituidas para ganar dinero. No son hermanitas de la caridad, y tienen que responder a sus accionistas, que también han depositado su dinero en ellos para multiplicarlos. Prometen bajo unas condiciones económicas que, debemos saber, son cambiantes y variables, y esa flexibilidad, determina la posibilidad de mantenerse o empeorar, como así parece haber sucedido. 

Ahora no pueden saltarse a la torera la responsabilidad contraída, ni tampoco llorar al papá Estado, pues los gobiernos están para administrar el dinero y la convivencia de todos, y para guardar el orden y la disciplina haciendo justicia. No podemos hacer culpables a nuestros gobernantes de nuestros errores y equivocaciones ni tampoco pedirle soluciones.

Eso sí, podemos exigirles administrar justicia, pero eso no significa que nos exima de lo que nosotros mismos, personas adultas y con uso de razón, hacemos y nos responsabilizamos. ¿O es qué no sabíamos a qué nos comprometíamos?  ¿Acaso nos creemos todo lo que nos digan y prometan? ¿No conocíamos las condiciones exactas del crédito?  ¿Cómo es posible que ellos, los Bancos, puedan exigir el pago del crédito? ¿Tienen derecho a ello?  ¿Cómo nos dejamos engañar? Realmente algo parece fallar en este asunto, o mala información, negligencia, o más de lo mismo. Volvemos a los eres y a depositar nuestra confianza en promesas y promesas.

Esa falta de responsabilidad y conocimiento les deja muy mal. Otra cosa sería pedir mediación para conseguir facilidades favorables para poder cumplirlas. Y de probarse la intención de engañar, pedir justicia y castigo para los Bancos.

Por eso debemos tener muy en cuenta las promesas que se nos hacen. En estos momentos, algunos podrían aprovechar esta oportunidad para prometer soluciones y condonarlos de esta deuda, pero sepan que eso tiene un precio, que luego, aunque sea prometido gratis, cobrará su valor. ¡Cuidado con los populistas!, que aprovecha las circunstancias para prometer lo que no es real ni se puede cumplir. 

Y todo con la intención de apoderarse del poder para luego manejarlo a su antojo. Esto es lo que ha ocurrido en estos momentos en nuestro país. Los errores y egoísmos de algunos han dejado una estela de corrupción que ha manchado a todos, y todos estamos pagando esas irresponsabilidades y ambiciones. Pero otros, quizás más ambicioso y egoístas, las están aprovechando para apoderarse del botín, llámese Estado, y convertirlo en un cortijo propio.

Aprendamos de nuestros errores y no cerremos los ojos a la realidad. Tenemos que ser responsables y el país, los países, no los levantan unos cuantos, sino que se levantan con el esfuerzo de todos. Un esfuerzo que pasa por la justicia, por el trabajo, la honradez, la verdad y la colaboración de todos.

lunes, 23 de marzo de 2015

AHORA LLEGA TU HORA



Han terminado las elecciones andaluzas, y nos preguntamos: ¿Y ahora qué? Porque si ahora no se pide cuenta a aquellos que se han hinchado de prometer el oro y el moro, resulta que hacemos el idiota. Supongo que todos los que han votado lo han hecho desde la libertad y la responsabilidad. Y pensando en lo mejor para su región andaluza en general y su provincia en particular.

Pues bien, ahora deben exigir que lo que han prometido se cumpla. Porque si no han sido engañado de nuevo. Porque a mí no me salen las cuentas. Un partido, el PSOE, que lleva cantidad de años gobernando esa región, que presenta enormes carencias y un índice bastante alto de parados, no me parece que ha sido bien gestionada.

Por otro lado, el último escándalo de los eres y corrupciones no me explican el buen y alto porcentaje de votos obtenidos. No estoy diciendo que no los respete, sino que a mí no me salen las cuentas electorales. Sólo que, me parece, y en eso creo coincidir con todos los votantes andaluces, estaremos de acuerdo en que ahora todo mejore substancialmente, porque hay mucho que mejorar.

Y creo que lo primero es devolver el dinero a todos aquellos perjudicados en el fraude de los preferentes, y también recuperar el de los eres, dinero de los votantes. Supongo que, también, al margen de todo esto, exijan que cumplan todas las promesas de igualdad, justicia, mejora y bienestar, que han prometido.

Si esto es así, enhorabuena para todos y mis felicitaciones a los votantes. Si no es así, experimentar de nuevo el engaño y las risas de los señores políticos que ahora lo estarán celebrando, pues se han asegurado otros cuatro años de buenos sueldos y buena vida, al margen de lo que pueda caer.

Por eso, ahora llega la hora de los votantes al exigir lo que les ha sido prometido. Y si no es así, tomar buena nota para los próximas, y sacarle los colores a los que han mentido.
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