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martes, 27 de noviembre de 2012

MUCHAS MANERAS DE VER LAS COSAS...

Pero ninguna se sostiene por sí misma. Sí, es verdad que pensamos y que nos hemos formado por lo que hemos oído, hemos estudiado y por la educación recibida. ¿Pero de quién nos viene esa educación? De otros muchos ciegos como nosotros.

 Hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada.


Por mucha preparación y sabiduría, ¿quién se arroga la verdadera sabiduría y la verdad absoluta? Entendemos que nadie, sin embargo nos sentimos en posesión de la razón en muchos momentos de nuestras vidas y discutimos y defendemos esas verdades parciales hasta el punto de dividirnos y enemistamos.

Pero todavía peor, nos enfrascamos en discusiones sin saber bien de qué hablamos. Pues en muchos casos hablamos sin conocimiento de causa y sin haber gastado esfuerzos en conocer sobre lo que hablamos. Ocurre mucho eso en la Persona de Jesús de Nazaret. 

Somos muchos los que nos permitimos hablar de Él y no sabemos casi nada de Él. Eso sí, creemos que sabemos pero en realidad no conocemos la Biblia ni tampoco la leemos. Simplemente hablamos. Y hablamos de los curas sin conocerlos; y hablamos de la Iglesia sin conocerla...etc.

No solo ocurre esto con Jesús y con la Iglesia, sino también con muchas otras cosas, como la política u otras profesiones. El hobby de hablar sin saber, o saber muy poco, es algo que ha calado mucho en nuestras sociedades. Y no es que no se tenga derecho hablar, pero lo justo es que cada uno hable hasta donde pueda hablar y luego calle o se prepare para saber que responder.

Porque es de ignorante hablar sin saber, y eso ocurre muchas veces. Si no se conoce a alguien, caso de Jesús, se debe primero intentar conocerlo para luego decir algo de Él. Es lo justo y lo correcto, pero al parecer todos sabemos de todo. 

Pero todavía hay un matiz muy importante. Y es que en el caso que nos ocupa, no se trata simplemente de conocer sino de vivir. Porque puedes hablar de tus conocimiento, pero ahí queda todo, porque lo que llega y se transmite es de lo que tú puedes hablar porque lo, al menos, intentas vivir. No hables sino de lo que vives y haces.
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