domingo, 8 de julio de 2012

DIOS NO HIZO LA MUERTE

«No me recogerá la muertesino Dios» (santa Teresa 


Ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella (Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24).

Y nosotros, los hombres, sus hijos, creados a su imagen y semejanza por Amor, estamos llamados a vivir eternamente. Nuestra razón nos lo dice, pues es de sentido común que vivir para morir no tiene sentido. La razón nos dice que la vida es para vivirla eternamente.

Porque nuestro corazón desea amar, y el amor nos hace sentir felicidad y eternidad. El amor nunca se acaba, y si se acaba es porque no está en Dios, su Creador. Y fuera de Dios nos quedamos a merced del diablo, y en él está la muerte. 

Por eso es de sabio seguir a Jesús y estar en Él, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Ya nos lo dice el libro de la Sabiduría preparándonos para la venida de quien nos va a salvar, Jesús.

jueves, 5 de julio de 2012

SE METE HASTA LA COCINA

... batalla donde peleamos todos los días con las tentaciones que...

Y no lo advertimos sino cuando ya el guiso está hecho, pero hecho a su manera, con sus ingredientes y a su propio gusto. Para entonces ya se hace difícil escapar, porque antes, cuando todavía se estaba a tiempo no se puso las actitudes y condiciones que se necesitaban para salir airoso.

Si lo dejas entrar, incluso lo invitas y le permites dialogar y tentarte, los resultados pueden asombrarte, y para cuando adviertes peligro, el terreno ya está comido. Por eso, una constante vigilia, en oración directa y personal. 

Un constante ayuno, ayuno de dominio de sí, de sacrificio para estar equilibrado, para no dejarte poseer por las cosas hermosas del mundo, para no dejarte comprar ni someter. Ayuno de circunstancias que nos invitan al confort, a entrar en la zona peligrosa y confortable del instalamiento. Ayuno de estar preparado, como Jesús, en su  adiestramiento en el desierto.

Y un constante desprendimiento de los apegos que nos acechan, que nos seducen, que nos tientan a cada momento, y que aprovechan la más mínima debilidad para debilitarnos, para aminorar nuestra sangre y congelar nuestro corazón, como si de una sanguijuela se tratara, y nublar nuestra vista para despertar sumergido en la oscuridad que te entrega al pecado.

¡Cuidado, mucho cuidado! Sin Él nada podemos hacer. Porque no se trata de mis planes, mis proyectos, mis amores, mis ideales, sino de los Suyos. Los míos son hermosos, pero caducos, finitos, vacíos de contenido y muy poco duraderos.

Los de Él son eternos, plenos, llenos de contenidos, ¡no hermosos, sino inmensamente maravilloso!, cargados de vida, de sentido, de pasión, de gozo y felicidad. Es Dios, mi Padre, y como Él no hay nada que lo pueda sustituir ni igualar. Pero cuesta sudor y sangre experimentarlo, buscarlo y guardarlo. Cuesta siempre, toda la vida, hasta la última gota de sangre.

lunes, 2 de julio de 2012

SEGURIDADES, EQUILIBRIOS...

Tendrá que correr hasta la meta sorteando uno o...

Toda la vida nos la pasamos corriendo detrás de una vida segura, equilibrada y sin imprevistos o riesgos que nos sacudan y nos pongan en peligro. Buscamos la felicidad en la seguridad general: Seguridad económica, seguridad familiar, emocional y psíquica, seguridad laboral...etc.

Digamos que esas son nuestras preocupaciones y aspiraciones, y ansiamos enterrar nuestros talentos, pues nos queremos quedar en el punto que nos promete seguridad y equilibrio. ¡Aquí nos instalamos y no busquemos más!

Sin embargo, queramos o no, nuestras aspiraciones describen una espiral, nunca un círculo. Al contrario que los animales que, satisfechas sus necesidades se tumban a la sombra a descansar hasta que despierten sus necesidades de nuevo, y de ahí no salen en toda su vida. El hombre, conseguido esta aspiración e ideal, se lanza por uno mayor y que le procure más satisfacción y le haga más perfecto.

El hombre siempre está anhelando mayores metas, mayores logros que le permitan progresar, alcanzar y mejorar su estado de perfección. Nunca lo da por acabado, solo cuando su vida termine su andadura en este mundo. 

Por lo tanto, el hombre necesita arriesgar constantemente su vida. Conseguido esta seguridad o equilibrio, tiene que lanzarse por dar un paso hacia adelanten en pro de algo más. Porque dentro de sí, el hombre siente deseos de una sociedad mejor. Siendo mejor él, hace mejor la sociedad en la que vive. No tiene sentido, ni puede, encerrarse en un habita particular una vez conseguido su propósito, puesto que nacerán nuevos.

Sus sentimientos y deseos le mueven a formar una familia, a tener hijos, a ser solidario, a buscar la justicia, a... Necesita romper sus seguridades y equilibrios una vez conseguidos, para alcanzar otros. Es una carrera interminable en aras de alcanzar la perfección.

Los equilibrios y seguridades en el mundo humano sólo tienen sentido como trampolines para nuevas conquistas, para aventuras en las que el amor es capaz de arriesgarlo todo. Es triste morir en equilibrios de egoísmo donde uno buscó simplemente estar tranquilo y evitar problemas. Es hermoso morir por asumir riesgos al dar lo mejor de nosotros mismos, al desgastar la propia vida en la tarea de amar alegremente, sin medida...
ÚLTIMAS REFLEXIONES