sábado, 18 de abril de 2020

QUIZÁS NOS SIRVA EL ESTAR CONFINADOS PARA MIRARNOS INTERIORMENTE

Reflexiones desde el confinamiento en casa de un incansable ...
Estamos confinados a la fuerza y por nuestro bien. Sobre todo las personas más vulnerables, las de mayor edad, pero, no habiendo otra alternativa me pregunto que ese confinamiento puede ser muy provechoso y hasta necesario. Por un lado, la naturaleza descansa y se oxigena. Sus pulmones naturales empiezan a respirar mejor, al menos por unos meses, y lo que parecía casi imposible de conseguir, un virus invisible lo ha conseguido, parando toda actividad, al menos reducirla en gran medida, y dando un descanso a la madre naturaleza para reponerse un poco.

Y eso en todos los campos, de gases emanados por la circulación de vehículos; de bancos pesqueros donde los peces se procrearán en abundancia; de fábricas que dejarán o, al menos lo harán en menor intensidad, residuos y humos asfixiantes y ...etc. No cabe duda que eso nunca se lograría con medidas y leyes, al menos con consenso, y este virus desconocido lo ha logrado casi de pleno acuerdo. Desde esa perspectiva y análisis, el confinamiento no ha sido tan malo.

Pero, también hay otros factores positivos, al menos yo lo veo así. Se trata de la reclusión que el covid19 nos ha obligado a hacer y que, retirados en nuestras casas, podemos aprovechar para reflexionar y pensar un poco en nuestra vida y en nuestro camino. Esas preguntas, que muchas veces nos hemos hecho y que, quizás por las prisas y el ajetreo, no han tenido respuestas, pueden ahora encontrarlas. 


¿A dónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida y para qué tantos afanes si un organismo de estructura muy sencilla la amenaza de tal manera que incluso la destruye? ¿Y quién me asegura que no vendrán más? Luego, ¿qué sentido tiene el trabajo, la ambición, el poder cuando se desean de forma desmesurada y con interés egoísta? No parece tener mucho sentido. Posiblemente, nuestra vida, que busca la felicidad, está llamada a miras más altas que tienen que ver con la paz, el gozo interior y la bondad del corazón en relación con nuestra convivencia con los demás. Y es que sólo el amor nos llena plenamente y nos realiza como personas.

martes, 31 de diciembre de 2019

FELIZ AÑO 2020

Llega la hora de un nuevo comienzo. Termina un año y empieza otro. Es momento de pararnos y de pedir nuevos retos para el año que está a punto de abrir su puerta para que iniciemos el recorrido por él. Pero, ¿cómo lo vamos a recorrer? ¿Solos? ¿Según nuestras ideas y proyectos? ¿O pensamos hacerlo como lo hizo María, la Madre de Dios? ¿Guardando todas las cosas que nos suceden en el corazón y poniéndolas en Manos del Señor, nuestro Dios?

Nuestra felicidad dependerá de eso, de que queramos encontrarla solo y con el poder de lo que nos ofrece el mundo, o abandonados humildemente, sencillamente, dócilmente en Manos del Señor. María, que nos puede acompañar y servir de guía, lo hizo así, con humildad, con sencillez y confiada en el Señor y, a pesar de no entender muchas cosas, las meditaba y las guardaba en su corazón. Sabía y tenía presente siempre al Señor en su vida, junto a José y al Niño Dios.

También así quiero yo empezar y recorrer este año y así se lo pido a nuestro Padre Dios. Aprovechándome de su invitación a pedir y recibiréis, quiero Padre Santo, pedirte para que no deje ni un día de estar a tu lado este nuevo año que empieza y a que cada instante de este nuevo año tu presencia en mi vida sea la que me oriente y me guíe. Te doy las gracias de antemano, porque sé que Tú me escuchas y me das lo que mejor y más me conviene. Amén.




martes, 24 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD

Dios es Amor y el Amor se encarna en Naturaleza humana por Amor, para hacer de nuestra naturaleza humana, limitada y pecadora, una naturaleza divina. Es decir para divinizarnos como Él. Precisamente, ese fue el pecado del hombre y la mujer, querer ser como Dios sin contar con Él, es decir, por sus propias fuerzas. Hoy, 2019 años después muchos seguimos erre que erre, sin escucharle y dándole la espalda. Queremos amar, pero en lugar de amar a los demás nos enroscamos en amarnos a nosotros mismos. Ese pecado se llama egoísmo y amenaza con destruirnos.

En la misma medida que tratemos de amar, en esa misma medida estaremos pareciéndonos a Dios. En la medida que seamos amor ágape, estaremos divinizándonos por la Gracia de Dios. Por eso necesitamos abrirnos a su nacimiento, a su venida y a su encarnación. Dios, entra en mi corazón endurecido y egoísta y transformarlo en un corazón manso, generoso y amoroso como el Tuyo.

En la medida de que nuestros esfuerzos vayan en esa línea y dejemos entrar la Gracia de Dios en nuestros corazones, estaremos haciendo Navidad. Porque, Navidad es dejar que Dios acampe dentro de mí y se haga un hueco en el humilde pesebre de mi corazón. Por eso, tengo que acondicionar mi corazón con el calor de la humildad y de la pobreza de espíritu. 

FELIZ NAVIDAD

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