viernes, 22 de noviembre de 2013

UN PENSAMIENTO POR LA NOCHE



Me doy cuenta que la lucha no está afuera, sino dentro de mí. Cada caída y deseo de contravenir la Voluntad de Dios es un obstáculo que me enemistad con Él.

También descubro que mis fuerzas fallan, que presiento desfallecer y que me sobrecoge un deseo de abandonar la lucha y entregarme a la corriente del río mundano.

Sin embargo, un impulso me detiene, me susurra continuar y me empuja a seguir. Y en cuanto le digo que sí, que eso quiero, me inunda de sus fuerzas para seguir la batalla.

Es tu Gracia Señor, tu Vida y tu Gloria que la compartes conmigo para que experimente que sólo contigo estaré inmensamente feliz para siempre. Mañana, Señor, cuando mis fuerzas me vuelvan a temblar, espero tu aliento de nuevo, porque sólo contigo podré continuar el camino.

domingo, 17 de noviembre de 2013

TOCADOS POR EL PECADO ORIGINAL, PERO NO MUERTOS, POR LA GRACIA DE DIOS



Nacemos muy limitados y sometidos en cierta manera a la carne. Nuestras apetencias y apetitos nos esclavizan y nos abaten sin remedios. No podemos liberarnos de nuestras propias cadenas carnales que la herida del pecado original nos ha dejado.

Necesitamos la Gracia de Dios para liberarnos de ese sometimiento. No podemos por nosotros mismos. Si todo dependiera de nosotros ya estaríamos condenados, pues el pecado nos sobrepasa. Este sabernos muy frágiles y debilitados por el pecado, puede ayudarnos a comprender cuan grande es el Amor de Dios, pues por Él hemos sido liberados.

Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre ha aceptado voluntariamente morir para nuestra redención. Ha entregado su vida para que todos los hombres alcancen el Perdón y la Misericordia del Padre Dios. Y por su Gracia hemos sido salvados, y en Él podemos vencer al pecado y quedar liberados.

De ahí la enorme y gran importancia de conocer que por nosotros mismos no podemos salvarnos ni liberarnos de las consecuencias del pecado. Nunca podremos sobre ponernos a nuestras esclavitudes si no contamos con la Gracia de Dios. Y no pensemos en esclavitudes solamente carnales. Quizás, son peores las espirituales: soberbia, avaricia, envidia, suficiencia, orgullo...

Por todo ello, necesitamos orar, los sacramentos, de forma especial e importante, la Eucaristía, el Alimento más importante, y también la Penitencia. Porque sin el concurso de Dios no podremos liberarnos de las ataduras del pecado. Esa es la razón por la que vino Jesús, para tendernos sus Manos  y salvarnos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿QUÉ SIGNIFICA AMAR?



El término amar todo el mundo lo entiende, pero también cada cual lo entiende a su manera. Para unos amar es sentirse bien frente a otra persona porque, esa persona, le procura bienestar y le hace feliz. Para otros es una fuente de placer que obtiene en la relación con otros de diferentes sexos. Y cada cual va dando respuesta según le convenga.

En el fondo, lo que no parece que gusta es que amar sea algo que exige sacrificio y entrega. A nadie le gusta darse y entregarse hasta el punto de dejarse la vida en hacer feliz a otro. Todos amamos, pero amar hasta el punto de que nuestra vida sea comprometida y complicada por entrega a otro es cuestión aparte y más difícil de digerir. Ahí la cosa empieza a cambiar y a tomar un giro más relativista y demagógico según los intereses y la disposición de los amantes.

Jesús de Nazaret nos trajo su versión y no sólo nos la dijo sino que la vivió según su Palabra. Su testimonio fue de Palabra y Vida. Y nos amó hasta dar la vida por cada uno de nosotros. Y experimentamos que esa clase de amor es lo único que puede salvarnos y salvar al mundo. Sabemos, pues, que es amor. Sólo lo que falta ahora  es tratar de vivirlo.
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