domingo, 30 de julio de 2023

AL HILO DE LA PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO

Mt 13, 44-52

Cuando te paras y tratar de pensar a dónde vas te das cuenta de que tu vida es un camino en busca de un tesoro. Un tesoro que puede tener muchos nombres: dinero, poder, fama, pereza, fuerza, placer, pasividad, diversión, elegancia, moda...etc. Tu vida puede estar enfocada a cualquiera de esos apartados que según tú te proporcionan gozo y felicidad. Quizás te falte paz o tranquilidad, pero al parecer, de momento, te hacen feliz.

Sucede que todo cambia y con el tiempo también vamos cambiando tanto nosotros como el ambiente que nos rodea. Sin embargo, eso tesoro aludido al comienzo de esta humilde reflexión habrá que buscarlo. Solo no nos llega. En eso estaremos todos de acuerdo. La primera condición para conseguir ese tesoro es ponerse en camino, en actitud de búsqueda. Si no es así, ese tesoro no aparece. Solo el que busca encuentra.

Podíamos hacernos esta primera pregunta en esa nuestra supuesta parada: ¿Estoy yo en actitud de búsqueda de ese Tesoro escondido? ¿O posiblemente ya creo que lo he encontrado, o me doy por satisfecho con lo que creo haber encontrado? O en otras palabras: ¿Me doy por vencido y me instalo con lo que tengo?

Porque, de haber encontrado ese Tesoro que busco supuestamente dejaré todo lo demás que tengo para cambiarlo por el encontrado. Es decir, ¿pondré en el primer plano de mi vida ese Tesoro encontrado? Y podemos volver a preguntarnos: ¿Es eso así en mi vida? ¿Está ese Tesoro - Dios - en el primer plano de mi vida condicionando todo lo demás?

Expresado de otra manera diremos: ¿Es Dios la primera opción y prioridad en mi vida que condiciona mi actuar en mi familia, mi trabajo, mi relación con mis amigos y mis ratos de ocio? ¿O, por el contrario, Dios está en medio de todo eso sin ser mi primera opción y quien condiciona mi actuar en la familia, trabajo, amigos...etc.?

Podemos deducir que todavía, independiente del camino que cada cual haya recorrido, la búsqueda de ese Tesoro escondido está vigente y actualizada. Seguimos buscando este Tesoro con la actitud de ir dejando todo lo que nos impide encontrarlo para que sea Él la prioridad y lo más valioso de nuestra vida. Porque, recuerda, si no buscas, no encuentras.

jueves, 29 de junio de 2023

MIENTRAS CAMINAMOS POR ESTE MUNDO

Dios ha creado un mundo maravilloso y en él ha puesto a sus criaturas, el hombre y la mujer, que se asemejan a Él. Y los ha creado para que sean felices, eternamente felices tras pasar por la prueba del mundo. Una prueba que ha sido salvada y limpiada por su Hijo, enviado para eso, para, dando su Vida, rescatarnos del pecado que hemos heredado de la soberbia de nuestros primeros padres.

Nacemos con una naturaleza humana manchada y sometida a la esclavitud del pecado. En la medida que crecemos también crece nuestra soberbia, arrogancia, suficiencia, envidia, concupiscencia, ambición, deseos impuros y egoístas, la mentira…etc.

Pero también crece la honestidad, el gusto por el bien, el deseo de la verdad, la solidaridad, la compasión, la justicia y, sobre todo, el amor fraterno. La lucha está establecida entre unos deseos y otros, y solo vencerán los que sentimos y experimentamos como buenos con la ayuda del Espíritu Santo, que para eso lo recibimos en nuestro bautismo.

Dios no se puede contradecir. Ha creado el mundo y el mundo es bueno. No puedo borrarlo y hacerlo de nuevo. Dios no se equivoca. Todo lo creado hasta ahora es para siempre. Dios no se contradice. Por tanto, nos ha creado para que seamos felices para siempre, pero ha dejado esa elección en nuestra manos. Antes ha enviado a su Hijo para anunciarnos y enseñarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Los que han precedido responderán a lo vivido de acuerdo con la verdad sellada en sus corazones, pero los que hemos conocido el Anuncio – la Buena Noticia – y la Palabra de Jesús tendremos que decidir que camino tomar: Camino de Verdad y Vida o camino de muerte y perdición. Esa es la lección que nos jugamos.

El tiempo que tenemos es nuestra propia vida durante este mundo. ¿Sabemos lo que nos jugamos? La felicidad o la condenación eternas. Y Dios si lo ha decidido así es porque es así. No lo cambiará, porque Él nunca se equivoca. Eso sí, nosotros podemos equivocarnos y la Misericordia de Dios es Infinita y nos perdona. Pero, recuerda que el perdón necesita arrepentimiento, dolor de corazón y propósito de la enmienda. No es un juego ni un relajo vivir pensando que Dios como es bueno nos perdonará siempre. Dependerá de tu seriedad y de tu verdadero dolor y enmienda. Siempre que haya verdadero arrepentimiento y deseos de no pecar más, la Misericordia de Dios estará presente. Porque, Jesús, el Hijo de nuestro Padre Dios, ha venido a salvarnos, pero a los que quieren y se dejan salvar. A los que creen en Él.

domingo, 18 de junio de 2023

LA IGNORANCIA DE NO CONOCER A MI PADRE

Al cruzar la esquina de aquella calle por donde transitaba esta mañana presencie la estampa de un niño, aproximadamente tres o cuatro años, llorando y rabiando por algo que su padre no le daba. No sé exactamente lo que era pero, supongo, que lo mejor para su hijo. Me llamó poderosamente la atención el ver como el niño de tan corta edad protestaba y se enfurecía. Su padre permanecía impávido y tranquilo esperando que esa rabieta pasara. Sin embargo, el niño permanecía en su protesta y amenazaba con alejarse. Al fin su padre lo tomó de la mano y se lo llevaba a pesar de los gritos y llantos de su hijo.

Digo esto porque viendo la escena conecté enseguida con nosotros. Somos hijos de Dios queramos o no admitirlo. Y como hijos, Dios, nuestro Padre, nos quiere con un Amor Infinito y Misericordioso, hasta tal punto que nos perdona todas nuestras rabietas, insultos, desobediencias y protestas. Tal y como ese niño hacía con su padre. Es todavía tan pequeño que no llega a darse cuenta de que su padre solo pretende darle lo mejor y lo que le conviene en este momento. ¿No nos ocurre a nosotros lo mismo con nuestro Padre Dios?

Esa fue la conclusión a la que llegué cuando me encontré con esa estampa esta mañana. Me dije: Perdona Padre mío por tantas veces que me he puesto como ese niño protestando y desobedeciendo. Me doy cuenta de que tengo que darme cuenta de mi pequeñez y de aprender a obedecerte y fiarme de Ti. Porque, Tú eres el Padre de todos los padres y el Único que sabe lo que realmente nos conviene en cada momento de nuestra vida. Te pido que des la sabiduría de entender que cada cosa que pasa en mi vida, Tú la ves y la tienes en cuenta. Y si la permites es para mi bien, para que aprenda a amar, a perdonar, a aceptar y a sufrir para como Tú en la Cruz poder ser capaz de dar mi vida por amor.

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