Mostrando entradas con la etiqueta sufrimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sufrimiento. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de agosto de 2017

SUFRIMIENTO POR AMOR




Sufrir por sufrir no tiene sentido ni, tampoco, tiene ningún valor. La vida nos ha sido dada para vivirla en plenitud de felicidad y gozo. Jesús no quiere el sufrimiento, ni tampoco ha venido a este mundo para sufrir. Eso debemos tenerlo claro, porque muchos piensa que el sufrimiento lo quiere Dios y, pudiéndolo evitar, no lo hace.

No es así. El sufrimiento es causado por el libre albedrío del hombre, que, pudiendo hacer el bien, se aleja de la Voluntad de Dios y hace el mal. Herido por el pecado no hace el bien como le gustaría y se inclina por el mal. Pablo experimenta eso cuando queriendo hacer el bien, hace el mal -Rm 7, 18-20-.

Y sólo tiene sentido el sufrir cuando se acepta y padece por verdadero y único amor. Sufrimos por amor. Es decir, porque queremos hacer el bien y eso nos exige sacrificarnos y renunciar a muchos caprichos, gustos, apetencias e ideas y ambiciones para que el otro se sienta bien. No por caprichos o antojos, sino para su bien.

miércoles, 20 de agosto de 2014

MIENTRAS MUCHOS SUFREN...



No sabemos lo que tenemos, y si lo sabemos, no somos agradecidos, o quizás nos hemos acostumbrados a vivir bien, a exigir y tener derechos y a tantas cosas buenas, que no podríamos aguantar una situación injusta donde se nos oprima y se nos quite la libertad. Y, menos todavía, donde no se haga justicia, se violen los derechos y se cometan atropellos y violencias.

Nos parecería increíble que eso sucediera en nuestras ciudades y pueblos. Sí, hay delincuencia, pero impera la buena conducta, los derechos humanos y se respeta la libertad y la justicia. Sabemos que todo no se cumple al pie de la letra, pero, a pesar de ciertas injusticias y derechos humanos quebrantados, podemos decir que se puede vivir en cierta paz y armonía.

Sin embargo, eso ocurre en ciertos lugares de este mundo, pero no en todos. Hay muchos donde impera el desorden, la imposición, se quebranta la ley, si es que existe, y se impone la ideología mayoritaria o la más fuerte. El resultado es el sufrimiento de muchos, persecuciones, hambre, muertes y toda clase de atropellos. Mientras en muchas partes del mundo unos cuantos vivimos bien, otros son perseguidos hasta el extremo de perderlo todo, incluso la vida. ¿Cómo puede ocurrir esto en pleno siglo XXI?

Hoy el Papa Francisco ha enviado un tweet con este mensaje: Muchas personas inocentes se han visto obligadas a abandonar sus hogares en Irak. Señor, te pedimos que puedan regresar pronto. Ver aquí

También nosotros nos unimos a su plegaria y hacemos votos por todos aquellos que huyen y dejan, por la fuerza, todas sus cosas y su propio hogar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL DOLOR





Se habla mucho del dolor, y es que nos asusta tanto o más que la propia muerte. Llegamos a preferir morir sin dolor que sufriendo. Tenemos mucho miedo al dolor y cuando pensamos en él ya estamos sufriendo. Tememos más el no poder soportarlo que el dolor en sí. Nos duele mucho más el tiempo de duración que la intensidad del mismo dolor.

No comprendemos por qué tenemos que sufrir, y es el dolor lo que a muchas personas les lleva a darle la espalda a Dios. Incluso se atreven a decir que no creen en Él al permitir que sufran. Hablan pero no son conscientes de lo que dicen, pues cuando el dolor nos invade perdemos hasta la razón de lo que decimos. Sin embargo no actuamos igual cuando somos espectadores del dolor de otro. Nos compadecemos, pero no perdemos la razón ni nuestra fe.

No obstante, ¿podemos llegar a pensar como seríamos si no tuviésemos dolor? O dicho de otra forma, ¿nos acordaríamos de Dios si nunca tuviésemos dolor y fuéramos felices? Creo con toda seguridad poder decir que "No". Entre otras cosas porque no lo necesitamos. Si somos felices y no sufrimos por la ausencia del dolor, Dios no tendría sentido. Por lo tanto, el dolor sirve para algo.

Claro, el dolor nos es necesario para acordarnos del médico. La justicia y el error pueden ser ignorados, pero el dolor no lo podemos aparcar. Nos duele y nos descubre inquieto, malhumorado, enfermo, triste, intranquilo...etc. Nos experimentamos mal porque sufrimos, y estamos hechos para no sufrir y ser felices eternamente. Y es que Dios nos quiere tanto que se aprovecha del dolor, nuestros errores y deficiencias para hablarnos a través de nuestra conciencia y gritarnos por medio de nuestros dolores.

Y es que Dios - afirma Lewis - nos habla por medio de la conciencia y nos grita por medio de nuestros dolores: los usa como megáfonos para despertar a un mundo sordo.


ÚLTIMAS REFLEXIONES