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miércoles, 11 de febrero de 2015

LA RESPONSABILIDAD DEL VOTO



Lo que está ocurriendo saca al descubierto nuestras propias miserias. Me refiero al panorama político, no sólo de nuestra nación, España, sino de Europa y también del mundo. Cuando los gobernantes no se sienten vigilados, su propia naturaleza les tienta a enriquecerse y a acaparar cotas de poder. Se les hace muy difícil resistirse a esa tentación mundana de vanidad y egoísmo.

Creo que no hace falta demostrarlo, pues el panorama que se nos presenta canta, punto por punto, lo que he comentado. La oportunidad de verse solo y fuera del alcance de no ser delatado, les incita y les mueve a apoderarse de aquello que, sin pertenecerle, le apetece poseer. Es la naturaleza del pecado que llevamos dentro, pues esas ansias de querer ser como Dios llevaron a los ángeles rebeldes a la tentación del pecado.

Por eso, meditemos nuestro voto. Es bueno un cambio, pero un cambio con sentido y bien hecho. Tratemos de premiar a aquellas personas honradas, con responsabilidad moral y ética. Tratemos de valorar lo bueno, lo que tiene sentido, los valores de la verdad y la justicia. Tratemos de solidarizarnos con la familia, la célula de la sociedad que forja a los hombres del futuro. Tratemos de ser responsable.

Es verdad que se nos hace muy difícil encontrar donde alojar nuestro voto con sensatez, pero el que sea difícil no nos exime de esa responsabilidad. Seamos valientes y demos el paso. Hay partidos que presentan un programa que se acerca mucho a estos valores antes descrito. Partidos con un ideario católico. Démosle la oportunidad de participar en la vida política de nuestro país.

No pensemos en el voto útil o inútil. Si tú y yo, y muchos otros que pensamos así lo hacemos, se reúnen muchos votos y puede ser también una lectura y testimonio para otros partidos. Los católicos somos un buen número y de ir unidos se nota. Seremos un aviso para los que no nos hacen caso, por eso del voto, y atienden a los posibles votantes que les piden cosas que esconden apetencias e inmoralidad. Ello le hará pensar y escuchar a los católicos.

¿Por qué no nos unimos los católicos y damos a conocer nuestro voto? ¿No será esto un gesto de unidad y de defensa de nuestra fe? ¿Por qué no dejamos nuestra casa, partidos tradicionales, como hizo Abraham y otros, y seguimos al Espíritu que nos anima a caminar y a buscar la tierra prometida? Este medio de Internet y a través de las redes nos puede facilitar mucho la tarea.

Pedimos a los partidos católicos que nos propongan su programa, y de cumplir ese ideario católico recibirán nuestro voto. Creo que podemos ser mucho. De ti depende. Yo estoy dispuesto.

domingo, 8 de febrero de 2015

¡CUIDADO CON LOS CAMBIOS!



Está muy asimilado que ha llegado la hora del cambio. Muchos políticos han empleado esta frase para abanderar su campaña política, pero detrás de esa simple frase llamativa y anhelada se esconde algo mucho más profundo y serio.

El cambio supone movimiento, adaptación, reto y compromiso. Porque no te sientas de otra forma sin, antes, adoptar una nueva postura, que te exige un nuevo esfuerzo que puede llegar a incomodarte y hasta dejarte peor. Los cambios deben ser objetos de seria y larga reflexión. Y ahora estamos a tiempo para enfrentarnos a ello con paciencia, fuera de toda influencia y con la cabeza bien puesta.

El panorama político ha cambiado. Las encuestas arrojan resultados sorprendentes y nuevos. Un partido, de los llamados tradicionales, parece fuertemente afectado y relegado a un tercer puesto. Y se respira, por el nuevo partido emergente, un optimismo triunfante que les lleva a proclamar que vencerán y hasta pueden llegar a ser el nuevo gobierno.

Y nada hay de malo en eso. Incluso, es hora de que esto cambie, y yo, creyente católico, hecho de menos que los católicos no emerjan para votar a un partido católico y, de la nada, como parece ahora resucitar "Podemos", emergen un partido con programa católico que respete los derechos humanos, la educación y la libertad religiosa. Y mucha cosas más. 

Sin embargo, llamo la atención sobre el voto alocado, eufórico, triunfalista y poco meditado. Antes de votar debemos reflexionar sobre el ideario político, no de lo que dicen los representantes de los partidos, sino de sus miembros. Las personas son las que forman los partidos, y los partidos harán lo que sus dirigentes, los que lo lideran creen, son y viven. No debemos detenernos en lo que prometen y dicen, sino en lo que ellos han defendido y han vivido, quizás escondiéndolo ahora para evitar obstáculos que le puedan impedir llegar al poder.

Conviene analizar el perfil de todos los dirigentes políticos, porque así, hasta ahora, hay muchos que han robado, han engañado y han buscado, prometiendo falsas propuestas, sus intereses y egoísmos. Y debemos evitar, en la medida que podamos, que nos traicionen, y lo que es blanco ahora, después, para ellos, sea negro. Y con el poder en la mano nos pueden dar muchas sorpresas.

Miremos a nuestro derredor y observemos en tono reflexivo los cambios ocurrido en nuestros vecinos y amigos del otro lado, y analicemos sus cambios, sus formas de gobierno, sus políticas aplicadas y sus coherencias de lo que dicen y lo que hacen. Y luego, observado y analizado todo con paciencia, dejemos nuestro voto en la urna asumiendo que las consecuencias de lo que ocurra han sido elegidas por mí. 

Eso supongo que se llama voto responsable, y después sólo me queda aceptar que he acertado, o, por el contrario, lamentar que me han vuelto a engañar. ¡Pero cuidado!, la equivocación puede ser muy difícil de corregirla y su precio muy elevado. 

Así que lo mejor es tomárselo con mucha calma y paciencia e informarse, asesorarse y analizar las cosas muy bien, para luego evitar desengaños fuertes y duros. Hay todavía tiempo. Aprovechémolos.

martes, 9 de abril de 2013

EL MEJOR COMPROMISO



A menudo recibo correspondencia de muchas asociaciones o plataformas que no quiero nombrar que abogan por luchar contra las promesas incumplidas de los partidos. Ahora le toca el turno al PP, y mañana será otro, posiblemente el PSOE, a pesar de lo bajo que ha caído.

Se trata de los mismos perros con distintos collares, pero con los mismos ladridos e intenciones. ¿Qué esperamos a cambiar? Se nota que nos cuesta mucho hacerlo, y ellos, conocedores de esta debilidad o comodidad nuestra actúan a sus anchas e intereses. Nos autoengañamos y justificamos ese autoengaño distorsionando la realidad y esperando que hagan las cosas de otra manera.

Pero siempre pasa lo mismo, solo en las situaciones límites el hombre se interpela y se compromete, y se hace las preguntas que lleva dentro: ¿quién es? y ¿qué busca?. Sólo en situaciones límites el hombre actúa y busca lo que persigue: la felicidad y eternidad. Sólo en situaciones límites el hombre interrumpe su vida para dedicarle y prestarle los cuidados que necesita.

Pero, ¿de qué vida hablamos? Porque el hombre es un compuesto corporal y espiritual. Y tanto la vida corporal como la espiritual son de vital importancia. Sin embargo, la una, la corporal, es efímera y finita, mientras que la espiritual es eterna. Es de sentido común prestarle más cuidados a esa que a la otra, porque ella nos va a acompañar "Siempre", y dependiendo de su salud estaremos felices o no. Y también salvará a la que tiene fecha de caducidad y corrompida por el pecado.


Porque cuando se es honrado, justo y equitativo todo marcha bien. No hay agujeros económicos, ni tampoco evasiones y fugas de capital. Se administra solidariamente y justamente el dinero de todos. Hay sentido de la justicia, del honor, de fraternidad, de solidaridad... En resumen, se hacen las cosas bien y para el bien común. Se actúa en libertad, porque ser libre es actuar para el bien, es decir, dar amor. Y cuando así se vive y se convive, todo marcha bien. 

Y en los momentos de flaqueza y pobreza, todo se lleva mejor y no hay tantas desigualdades. Las crisis siempre se miran bajo el aspecto económico, más volvemos a caer en el autoengaño de siempre. No es del todo cierto esa mirada económica. Sí, no se puede negar que la economía tiene su importancia en la vida de los hombres, pero, como lo visto anteriormente, los valores y virtudes que hacen a las personas dignas y justas son las que dan la verdadera medida de las crisis de los pueblos. Y en las crisis económicas las verdaderas causas están más en los valores y virtudes que en el propio dinero. desigualdades o penurias.

Debemos buscar a los hombres que encarnen esos valores y virtudes, y que estén dispuestos a darse en bien de todos y para todos. Debemos buscar a esos hombres que formen partidos que luchen por la verdadera libertad, por la dignidad y la justicia. Hombres que protejan la familia, que estén dispuestos a construir la sociedad como consecuencia de estar formadas por familias que hacen pueblos y que su origen está en la células que son las familias. Y eso no depende sino de que tu voto empiece a mirar para otro lado. Pronto, en pocos años, veremos los frutos.
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