viernes, 31 de agosto de 2018

GUERRA A LA DICTADURA CON DICTADURA

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Hace gracia observar la respuesta de los señores de izquierda, portadores de la justicia y los derechos de los ciudadanos; defensores de la ley y del orden y de dar a cada uno lo que le corresponde. Digamos que ese es el eslogan que venden, pero no la realidad. Están retratado con pelos y señales en el Evangelio, antes mucho de que se conociera esas siglas de izquierda, de Mateo 23, 23-26, donde se les descubre claramente también hoy. Son inconfundibles y así se descubren.

Protestan y protestan las injusticias de los de derecha, y con razón, porque también las han cometido y las cometen, pero, subidos ellos al poder hacen lo mismo y más. Emplean la misma dictadura y con más rigor. Y dirigen sus miradas, sobre todo, a la Iglesia, que es la que le molesta. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso no es la Iglesia la que está al lado de los pobres y a través de Cáritas los socorre? ¿Son ellos los que están atendiendo a mucho indigentes y marginados que andan por la calle? ¿A dónde van a comer la gente de la izquierdas, los pobres y los que se han quedado sin nada, sean de derecha o izquierda? ¿Qué hacen ellos con los desahuciados? 

Luego, ¿por qué tanto perseguir a la Iglesia? Esto ya sucedió en la república y vuelve a suceder ahora. Tienen miedo a la Iglesia y quieren intentar enterrarla para que no les prohiba hacer lo que tienen entre ceja y ceja, imponer sus principios, sus criterios, sus ideas, que no son otras que manejar y dirigir. Son, diría, dictadores por naturaleza e ideología. Vamos camino de convertirnos, si las urnas no dan un vuelco, en compañeros de venezolanos, cubanos y otros.

¿Sus proyectos? Quita la religión de las escuelas; quitar la misa de los domingos en televisión. Les importa poco todas esas personas, pobres, enfermas o no, que ven la misa por televisión. Segundo, desaparecer toda reflexión sobre moral, buenas costumbres, justicia, fraternidad y amor desde la fe, sobre todo de la Iglesia. Y tercero, irse cargado todo aquello que hable de verdadera justicia, de misericordia y de fe. Los próximo seremos nosotros, nos cerraran los blogs católicos o nos impedirán proclamar nuestra fe, pero se darán cuenta que no podrán hacerlo, porque la fe va dentro de nosotros y se proclama con la vida. Quizás el testimonio más grande sea el entregarla.

sábado, 21 de julio de 2018

LA VIDA NO PUEDE SER OTRA COSA SINO UN DERECHO

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La vida es un don, incluso cuando somos una carga para los demás. Cuando, ya exprimidos por la vida y el servicio a los demás, presentamos más un peso, una carga y una pérdida económica que nos empieza a doler. Pero, a pesar de ello nunca puedes tú decidir acabar con esa vida, a pesar de sus sufrimientos sino, todo lo contrario, tratar de aliviarla. 

Quizás cueste entenderlo, pero no pierdas de vista que tú también serás viejo y pasarás por ahí. Y serás improductivo y una carga para los demás, que no sabrán donde ponerte. Es hasta lógico que tengamos la tentación de quitarte delante. Pero, entre otras cosas, la vida no te pertenece. Incluso i la tuya propia. ¿Acaso te la has dado tú, insensato? ¿Tienes tú poder para darla? ¿Eres dueño de algo que ni tú mismo llegas a comprender? Deberías ser más razonable y tratar de verte en el lugar de los que tú con tu frivolidad señalas y condenas a muerte.

¿Pretende el gobierno arreglar su corrupta economía matando a unos antes de nacer a este mundo y a otros considerándolos ya improductivo y carne para la basura? ¿Se esconde tras la eutanasia esa mentira escondida en el ahorrar mas gastos económicos quitando a personas vivas en el seno de sus madres y a otros en la recta final de sus vidas? Es esa la pregunta que nos hacemos.

¿Y es eso de izquierda, matar a los más pobres, a los sin voz, a los desahuciados por su vejez después de tantos años de servicio y cotizaciones a la comunidad, a los compatriotas y a la sociedad? ¿Es eso progreso de izquierda o capitalismo de derecha? ¿Dónde estamos en la izquierda o la derecha¿ ¿Qué es izquierda o derecha? ¿Alcanzar el poder para matar y procurarse una vida mejor para ellos en la abundancia y la riqueza? ¿En dónde estamos? ¿A quién seguimos? ¿Somos mejores que los autores de los campos de exterminios? ¿No son los nuestros mayores?

¿Tanta progreso, tanta izquierdas para matar ahora a nuestros abuelos? Supongo que si se levantaran muchos que han luchado por una vida digna y justa se quedarían pasmado de ver ahora que ya ambos bandos, derecha e izquierda se dan la mano. Simplemente queda lo que siempre ha existido, ya lo he visto desde hace tiempo: la verdad, la justicia y el amor fraterno. Será lo único que salvará al mundo.

martes, 5 de junio de 2018

LA FELICIDAD PASA POR HACER LO QUE DEBES

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Todos sabemos lo que está bien o no lo está, y en caso de dudas preguntamos y buscamos la verdad. Y esto porque a todos nos gusta vivir en la verdad y hacer lo que realmente debemos hacer. La felicidad pasa por hacer las cosas bien. Pablo de Tarso lo recalcó muy claro cuando decía: hago lo que no quiero hacer, y no hago lo que quiero hacer -Rm 7, 19-21-.

Y cuando eso sucede en nuestra vida, vivimos, pero lo hacemos atormentado y sabiendo que no vamos por buen camino. Y eso no nos trae la paz ni la felicidad. La conciencia nos recuerda a cada instante que no estamos actuando bien. No se trata de que no estemos haciendo lo que queremos, sino que no estamos actuando bien. Y esa cosecha dará sus frutos y nos atormentarán sus resultados, porque el que hace el mal recogerá mal.

Es el caso de lo que está sucediendo en nuestro actual ambiente político. El nuevo presidente de nuestro gobierno ha pactado con partidos que, dentro de sus objetivos, está el separarse de la unidad nacional. Es decir, quieren romper con España. Y no lo esconden sino que lo proclaman abiertamente, lo cual testimonia y descubre que vivimos en una clara democracia, que ellos tratan de ocultar y denunciar. Sólo aquellos que contradicen las leyes constitucionales y delinquen son detenidos y encarcelados si sus delitos son castigados por el código penal con cárcel.

Es una contradicción que, jurando defender la unidad de España, cosa que también incluye en su ideario de partido constitucional, se una y pacte con partidos que buscan y tienen en sus idearios todo lo contrario, romper la unidad. No se entiende y al tiempo me remito, pues el resultado de la cosecha no augura buenos resultados, valga la redundancia. 

Por lo tanto, como al final la cosecha nos atañe a todos para bien o para mal, los ciudadanos de a pie, los que colocan con sus votos a esos señores en el Parlamento para que decidan el rumbo de la nación, debemos espabilar y mirar mejor a quien se le puede dar el voto. Tú también eres responsable.
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