domingo, 27 de agosto de 2017

CAMINO DE ESPERANZA



Un camino que no lleva esperanza, deja de ser camino. Porque, caminas cuando tu corazón espera alcanzar alguna meta. Meta que te llena de esperanza, y esperanza de alcanzar un mundo mejor donde reine la justicia, la verdad y el amor. Un amor que reparta fraternidad, comprensión y misericordia.

Jesús se identifica como el Camino, la Verdad y la Vida, y es que, Él es el único y verdadero Camino que nos llena de Verdad y de esa Vida Eterna que todo hombre desea y espera alcanzar. Sin lugar a duda, es la esperanza el motor que nos mueve e impulsa a seguir al Señor, porque en Él esperamos alcanzar nuestra meta y nuestro único y mayor deseo:  Vida Eterna plena y gozosa.

jueves, 24 de agosto de 2017

NECESITAMOS PERDONAR



No te empeñes en querer ser como Jesús si no te dejas llevar por la acción de su Espíritu. Tus pecados han sido perdonados por los méritos de su Muerte y Resurrección, pero no alcanzarán su Misericordia si tú no eres capaz de perdonar en la misma medida que Él te ha perdonado a ti.

En el Padre nuestro nos lo ha dejado muy claro. Seremos perdonados en la misma medida que también perdonemos nosotros. Pero, esa misericordia no la podremos alcanzar sin la acción del Espíritu Santo. Necesitamos su Gracia para poder perdonar tal y como nos perdona nuestro Señor Jesús.

Tengamos plena confianza que lograremos vencernos a nosotros mismos, con la Gracia de Dios, para poder, olvidándonos de nosotros, perdonar a quienes nos ofenden como también nos perdona el Señor nuestras ofensas y pecados.

lunes, 21 de agosto de 2017

SUFRIMIENTO POR AMOR




Sufrir por sufrir no tiene sentido ni, tampoco, tiene ningún valor. La vida nos ha sido dada para vivirla en plenitud de felicidad y gozo. Jesús no quiere el sufrimiento, ni tampoco ha venido a este mundo para sufrir. Eso debemos tenerlo claro, porque muchos piensa que el sufrimiento lo quiere Dios y, pudiéndolo evitar, no lo hace.

No es así. El sufrimiento es causado por el libre albedrío del hombre, que, pudiendo hacer el bien, se aleja de la Voluntad de Dios y hace el mal. Herido por el pecado no hace el bien como le gustaría y se inclina por el mal. Pablo experimenta eso cuando queriendo hacer el bien, hace el mal -Rm 7, 18-20-.

Y sólo tiene sentido el sufrir cuando se acepta y padece por verdadero y único amor. Sufrimos por amor. Es decir, porque queremos hacer el bien y eso nos exige sacrificarnos y renunciar a muchos caprichos, gustos, apetencias e ideas y ambiciones para que el otro se sienta bien. No por caprichos o antojos, sino para su bien.
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