La oración: hablar
con Dios, puede definirse de muchas formas. Sin embargo, para mí, la oración
viene a ser una súplica de
agradecimiento por todo lo que haces y recibes cada día de tu vida.
Primero: Súplica: parar
despertar, experimentar y descubrir el gozo de encontrarte con el Señor y dejar
en sus manos todos tus actos y acciones para que transcurran y se realicen de
acuerdo con su Voluntad.
Segundo:
Agradecimiento: por todo lo que recibes
a diario desde el comienzo de tu vida hasta el instante presente de hoy mismo.
Y es que si tu vida no está relacionada y ligada a tu oración e intimidad con el Señor, hay un corte en ese hilo conductor de intimidad con tu Padre Dios.
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