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sábado, 30 de diciembre de 2017

LA AMISTAD NACE EN LA VERDAD



A veces hay amistades que parecen, pero no lo son. Porque, la verdadera amistad, desgraciadamente, no abunda. Hablamos, no de la amistad superficial que vive de lo temporal, de los intereses y conveniencias y que se manifiesta en ambientes propicios, sin dificultades y festivos. Algo así como sucede en los noviazgos, donde el clima que se procura no exige desnudar sus pensamientos ni crear problemas que rompa esa armonía aparente de pareja.

Más tarde la convivencia se encarga de poner las cosas en su sitio, y, como tiene que ser, aparecen los yo y los egoísmos que dan paso a los contrastes, pareceres, caracteres y singularidades. Y empieza la verdadera boda, porque son todas esas cosas las que hay que casar. Y eso exige soportar, acrisolar al fuego con tiempo y paciencia. Sólo si hay amor se puede lograr. Si lo que había son ilusiones, proyectos, caprichos, intereses personales...etc., todo se viene abajo.

La verdad no existe sino en la justicia, porque verdad y justicia se dan la mano. Y están bañadas por la humildad, paciencia, sacrificio y esfuerzo. Son algunos de los ingredientes de lo que se compone el amor.  

domingo, 5 de julio de 2015

PACTOS E INMADUREZ



Hay cosas que son difíciles de entender. Se confunde la amistad con los favores. No porque yo sea amigo tuyo debo faltar a mi palabra o anteponer un bien superior. Ni siquiera anteponer tu amistad a un bien personal o común. Nunca un pacto entre instituciones, partidos o empresas debe estar sometido a amistades o favores, porque lo verdaderamente importante es el bien de la persona o el bien común.

Ocurre que hay situaciones que no se comprenden, y el favor, la amistad impiden pactos y acuerdos que perjudican a otros o a colectivos y pueblos enteros. No hay madurez en aquellos que anteponen amistades a acuerdos de diversas índoles que benefician a otros. No son fiables esas personas, colectivos o partidos que obstaculizan acuerdos para el bien común por favores amistosos o de amistades. Eso no es serio y deja mucho que desear de los contratantes que rompen el acuerdo anteponiendo la amistad o beneficio del amigo.

Lamentablemente estas cosas suceden a lo largo y ancho del panorama nacional, europeo o universal, lo contemplamos con tristeza y pena. Se confunden los criterios. La amistad deja de ser amistad cuando se interpone en acuerdos y pactos que van en beneficios de los demás, porque eso descubre que lo importante no son los demás, sino tú (grupo o partido) y tus amigos. Dejas claro que lo prioritario no son los votantes o quienes te hayan puesto ahí, sino tus intereses de amistad y de favores.

Y ante esas amistades peligrosas todo un pueblo, colectivo y ciudadanos quedan postergados, despreciados y no tenidos en cuenta. Y, la paradoja, son los que los ponen ahí para representarlos. Ver para creer.

martes, 17 de julio de 2012

POR ESO CREO Y AMO AL SEÑOR


Todos, al menos eso creo yo, buscamos alguien que sea merecedor de depositar en él toda nuestra confianza. Le llamamos el mejor amigo, porque en los momentos, tantos alegres como tristes, lo buscamos para compartir con él esas alegría o penas.

 Alguien en el que tenemos puesta toda nuestra confianza, y en el que descargamos todas nuestras intimidades y razones que le dan sentido a nuestra vida. Pero alguien que también nos da miedo, porque no garantiza esa fidelidad que demandamos y deseamos.

Somos conscientes que en cualquier momento se puede romper, y toda nuestra vida se viene abajo. Hay siempre un atisbo de temor y una inseguridad que nos invade de miedo. Y cuando nos ocurre eso, nuestra vida se llena de desilusiones y desengaños.

La infidelidad está siempre esperando a la puerta. Infidelidades de todo tipo y de todo orden. La ambición, la propia vanidad, el querer ser más y los egoísmos que se apoderan de las personas, hacen que la vida y las interrelaciones se llenen de temor, de secretos y desconfianza.

Tener alguien en el que se pueda confiar con absoluta confianza; tener alguien en quien se pueda depositar y compartir todos tus problemas; tener alguien que siempre acuda a tu llamada y esté presto a tus necesidades es el mayor de los tesoros. Y ese Alguien existe.

Indudablemente, no es fácil encontrarlo. Exige búsqueda, entrega, esfuerzo, sacrificio, desprendimiento, desapegos, apertura, generosidad, constancia, perseverancia, obediencia, fe y sobre todo, confianza. Porque, Él está siempre preparado, dispuesto a entregarse, a dar la vida por ti y a nunca abandonarte.

Es el Misterio de Amor imposible de comprender. No está al alcance de nuestra mente, pero se experimenta, se siente y se nota. Hay muchos que lo han experimentado y lo han visto reflejado en sus vidas o en las de otros. Los testimonios abundan, más, como ocurrió en su tiempo terrenal, muchos no están dispuestos a creerlos.

Sin embargo, Él permanece ahí, y es el mejor amigo que puedas encontrar. El verdadero y único que está dispuesto a dar su vida por ti, y que te ofrece lo que más deseas: la vida plena y eterna. Merece la pena buscarlo y seguirle. Por eso, soy creyente y lo busco en su Iglesia.

domingo, 20 de diciembre de 2009

CUANDO SE SIEMBRA, SIEMPRE SE RECOGE.


De todas las cosas que hacemos en la vida se pueden sacar buenas conclusiones y lecciones que nos ayuden a mejorar como personas. De cualquier forma, el éxito es una suma de fracasos, y sólo fracasando, no intencionadamente, sino persistiendo y perseverando en el empeño de hacerlo bien, se llega a descubrir el olor de la victoria.

A la hora de enfrentarnos a una elección, hay que decidir que camino tomar. Y hay dos resultados, tomar el malo, con lo cual descubrimos que ese era el malo, o tomar el bueno y afirmarnos en nuestra elección. Bien, es verdad, que al tomar el malo invertimos tiempo y retardamos la llegada de los resultados, pero bien reflexionados y atentos nos ayudará a descubrir donde está el verdadero.

El mal nos enseña el bien cuando lo que buscamos es el bien. Y no debemos desesperar, sino confiar en el trabajo, perseverar con fe y constancia y madurar con la esperanza que el tiempo traerá la cosecha. Y todo esto redundará en el bien de todos y todos se beneficiaran del bien hacer del otro. Y los que no lo quieren entender así seguiran erre que erre hasta descubrir que han perdido mucho tiempo, más del debido. Y en ese contexto, el tiempo es oro, porque puede ser que se llegue algo tarde y el remedio sea mucho más costoso y largo.

Y lo más importante está en descubrir que todo trabajo bien hecho está sustentado en los valores. Hoy me quiero fijar en el extraordinario éxito del F.C.Barcelona. Tengo que manifestar que soy simpatizante moderado, o mejor dicho, razonable y no alocado. Siempre he entendido que lo que le ha faltado a ese equipo es un dirigente que, en Guardiola, ha encontrado la medida y respuesta deseada.

Dicho esto, observo que Guardiola apoya su trabajo en la humildad, en el trabajo de superarse, de trabajar ante cualquier tipo de contrario deportivo o competición que se juegue; de unidad y colectivo, dándole mucha importancia al respeto, a la escucha, al tratamiento de persona y colocándose en cada situación en el lugar del otro. Y de mentalidad, mentalidad positiva, de confianza, de creer en lo que haces y de servir en una comunidad al esfuerzo del otro.

Todos estos valores, unidos a la calidad personal, al estudio integral de habilidad y valores integrado en la persona, hacen que se conforme un grupo sostenido en el respeto, la fraternidad, la camaradería, la unidad, la alegría, las oportunidades, la justicia, la sencillez, el servicio, la valoración, la escucha, la atención...etc.

De este coctel resulta un conjunto que juega y se mueve de forma mecánica, con sentido, con apoyo, buscando el resultado y sirviendo al colectivo. Y no pensando en el futuro, sino viviendo el presente como si de ese momento dependiera todo. Mantener esa mentalidad hace que la cosecha esté abonada, bien cultivada, cuidada y, si no ocurre ninguna tragedia natural, pronto se verá el fruto buscado y apetecido.

Y este es el caso del F.C. Barcelona, que unas veces ayudado y beneficiado por algo de suerte, y otras por sus propios valores, han alcanzado la gloria deportiva de ser coronado hoy como el mejor equipo del mundo. No sólo por el último campeonato ganado, sino por la trayectoria de todo el año en curso donde ha vencido en todos los trofeos y competiciones que ha participado. Y desplegando en la mayoría de las veces un juego fluido, bello y bien realizado.

Igual, ahí están las aplicaciones que podemos sacar para nuestra vida espiritual, ocurre en otro orden de aspectos. Podemos converger que en nuestra vida debemos persistir, perseverar y luchar aún en los momentos más difíciles, duros y oscuros. Siempre pensando que el trabajo bien hecho, la oración confiada y abandonada en Manos de nuestro PADRE dará, cuando ÉL lo quiera, donde quiera y como quiera, el fruto que esperamos, pues de un PADRE no puede venir sino lo mejor para el hijo.

Y ese bien actuar es reflejo que debe alumbrar y servir para otros clubes empecinados en llegar a la cosecha por el camino más corto, sin esperar a otros menesteres necesarios, y sólo apoyados en el poder económico o prepotencia de exigirse ser los primeros. Descuidando la comunidad de jóvenes que se afanan en llegar, en mejorar, en ser defensores de sus ideales deportivos.

En esa labor todos serían beneficiados y, como la levadura fermenta en la masa, los buenos ejemplos de los famosos, de su buen hacer, la humildad de sentirse agradecido por los dones recibidos y muchas cosas más, serían ejemplos para esos jóvenes que se miran en ellos. Es el caso de los Iniestas, Xavi, Messi, Pedro, Piqué Jeffren, Puyol, Bojan, Busquets, Jonathan, Gai, Muniesa, Fontás, Dos Santos...ect.

Concluimos afirmando que el deporte serviría para hacer y mejorar a las personas y, con ello, contribuyendo a crear un mundo más en paz, justo y fraterno entre todos los hombres.

domingo, 16 de marzo de 2008

Mis amigos los curas.


Me he sentado a dar riendas suelta a mi imaginación pensando que es muy importante tener a diario un momento de encuentro con uno mismo para, despojado de toda influencia externa e interna, con toda tranquilidad, verme y ver cómo soy, cómo actúo y cómo creo o pienso que actúan los demás, examinándolo todo desde mi interior hasta el punto de superponerme en sus mismo planos. De esta forma y sin darme cuenta en mi viaje mental, he ido recorriendo caminos internos que existen y palpitan esperando nuestro esfuerzo sincero y humilde para, a través de ellos, irnos adentrando en un mejor conocimiento de nosotros mismos, de los demás y, en definitiva, de DIOS, porque ÉL está en todos y todos tienen algo de ÉL. Así, caminando, surgió en mí la idea de hacerme cura mentalmente por unas horas, para, humildemente y con mis pobres palabras, expresar cómo me veía y realizaba en tan maravillosa y suprema vocación consagrada por amor, de una forma especial e integra al servicio de los demás. Y digo esto porque en mi reflexión entendía que a todos nos incumbe tan grandiosa tarea, ya que parte de ese AMOR somos, y amor nos exige cualquiera de los ambientes en que DIOS ha querido que se lo manifestemos.

Continuando mi camino, me doy cuenta que amor es la familia, amor es el trabajo, amor es la justicia, amor es la honradez, amor es el servicio, etc, en conclusión me decía: amor es hacer, es realizarme por los demás y por mi mismo porque no me puedo negar que cuando lucho por mi familia es porque la quiero en promoción, porque la quiero a flote por así decirlo aunque, como parte integrante de la misma, esa lucha por los míos sea también mi propia lucha, la que me atañe personalmente a mí mismo por el hecho de ser yo mismo y no otro, por la idiosincrasia de que cada persona es una y no puede ser, ni sentir por otras, porque personalmente cada uno ha de rendir su propia cuenta y al unísono las que se deriven de su compromiso como parte integrante de su racimo. Por eso, así actuando, lo hacemos por verdadero amor y, de esta manera, si nos preguntamos: ¿por qué trabajo?; ¿por qué me preocupan los problemas de los demás?; ¿por qué deseo la paz?, etc en el fondo hay un denominador común: AMOR.

Y en mi superposición mental de sacerdote me veo consagrado por ese Amor a dedicarlo a los demás y ya, desde ese momento, mi familia son todas las familias que en mi peregrinación hacia el PADRE me voy encontrando. Mis amigos son todos los pueblos por los que voy pasando. Mis problemas son todos los problemas que en mi andar nacen. Mis inquietudes son todas las inquietudes que los hombres llevan. En conclusión, me veo sin nada concreto, errante y solo, humanamente hablando, sin una familia por la que específicamente, y de forma concreta, entregarme. No tengo un ambiente definido donde vertebrar mi apostolado, ni unos amigos que, por compartir el mismo trabajo, me señalan ese ambiente de mi apostolado. No tengo nada y tengo todo. Tengo un mundo por el que luchar constantemente, tengo una familia a la que dedicarle mi amor en cualquier lugar, tengo los problemas que a todos abruman, tengo los dolores que todos padecen, tengo las penas y alegrías que todos comparten y, en síntesis, tengo un rebaño que cuidar, dirigir, comprender y amar sobre todas las cosas porque en ellos está DIOS y amándoles a ellos amo a DIOS, mi Único y Dueño SEÑOR.

Y después de todo eso, pienso que soy un hombre de cuerpo y alma como los demás, que por su VOLUNTAD he sido puesto en esta misión de gran responsabilidad y a la que temo por mis propias limitaciones, pero que acepto con valor y esperanza, porque si de ÉL me ha sido dada, de ÉL también recibiré las fuerzas y la luz necesarias para realizarme a pesar de mis defectos, de mis incomprensiones, de mis caídas, de mis egoísmos, de mi pereza... por eso, absorbido de nuevo a mi plano real, he despertado admirando a mis amigos los curas. He recordado sus palabras de paz, sus esfuerzos para aconsejar a la luz del Evangelio, sus inquietudes por nuestras vidas, sus soledades para nuestros servicios, sus horas de espera a nuestras llamadas, sus actitudes de comprensión ,sus panciencias ante nuestras criticas, sus tenernos presente en la oración, sus consuelos a la hora del dolor, en concreto, su amor a los hombres por los que han ofrecido su vida y aceptado todas sus consecuencias para así llegar a través de sus semejantes al único y verdadero AMOR.

Fue escrito en abril de 1.974 en la Provincia o en algún periódico de la época. Tenía veintiocho años. Estaba recién casado y tenía una hija de un año y esperábamos a nuestro segundo hijo. Hoy tienen 35, 32 y 30 respectivamente, el más pequeño no era nacido por aquel entonces. Ha pasado mucho tiempo, unos treinta y cuatro años. Quien me iba a decir que tras esos años iba a transcribir ese articulo en Internet, un espacio donde lo pueden leer mucha gente. ¡Impensable!. Y todo esto porque casualmente lo mantenía guardado, pues no soy muy proclive a guardar nada. También casualmente me he acordado de dicho articulo por leer en el blog de Armando Vallejo "no hay nadie más libre que los curas". Y no hace falta decir, tras el articulo transcrito, que los curas son personas libres que se entregan libremente como lo hizo JESÚS. El amor no se puede imponer sino proponer y, claro, las personas de buen gusto lo eligen libremente porque sólo detrás de la libertad se esconde la felicidad. Naturalmente hay que entender que libertad es no hacer lo que quiero, ni lo que me apetece, sino lo que debo y entiendo que es lo bueno para todos y, por supuesto, como parte de todos, para mí.
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