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viernes, 13 de septiembre de 2013

EL MIEDO NOS SUPERA



Siempre hay algo que nos condiciona y que nos somete, bien en un sentido o en otro. Se llama miedo y en el fondo de su significado no sabemos bien que es. En algunos momentos puede significar dolor y sufrimientos, y tratamos de evitarlos. Es entonces ese miedo quien nos condiciona y nos mueve a evitar tanto el dolor como el sufrimiento.

Pero también se presenta como pérdida de estatus social, de bienestar y, en este caso, el miedo a perderlos nos domina y nos condiciona también. En otras ocasiones, sucede que ante la superación de una prueba de cierta importancia, sentimos pánico de no superarla, y ese miedo nos atenaza. Así, nos experimentamos llenos de miedos que nos someten y determinan nuestra manera de ser.

Nosotros, los cristianos, también sentimos miedos. Miedo a agarrar la cruz; miedo a negarme a mí mismo. Casi siempre es el miedo el que nos está presionando a no hacer lo que pensamos que debemos hacer. Y ese mismo miedo nos vence y nos autotraiciona distorsionando la realidad y justificando nuestra conducta, para que autoengañados actuemos como no debemos actuar.

Ocurre también que en otras circunstancias hemos sido buenos por miedos. Miedo a la justicia; miedo al jefe del trabajo; miedo a la enfermedad...etc. Incluso, buenos cristianos por miedo al infierno. Pienso que unas de nuestras oraciones deben ir dirigidas a pedirle a Padre Dios que nos libere del miedo, y que le seamos fieles y correspondamos por amor, como Él nos ama. Estamos sometidos a los miedos, pero en Jesús y en el Espíritu Santo podemos liberarnos para amar por amor, sin más.

martes, 30 de abril de 2013

FÚTBOL, SENTIMIENTOS, MIEDOS Y JUSTIFICACIONES

Franz Beckenbauer

El miedo que produce el no abajarte, ser humilde y considerar que puedes perder, te lleva a disimular, a falsear, a dejar entrar en ti sentimientos de miedos y a justificarte aun que tengas que falsear la realidad. Es lo que creo ante las declaraciones de una figura que consideraba con más prestigio personal y moral y me decepciona al comentar estas declaraciones (ver aquí).

No quiero con ello justificar que el Barcelona C.F. pueda caer en la trampa de hacer trucos y disimular trampas para llevarse la eliminatoria, porque creo que todos los clubes están en esa actitud. Están formados por hombres y no somos perfectos, pero de eso a provocar a las aficiones y aficionados en general es harina de otro costal.

No me merece digno de, tanto el Sr. Beckenbauer y el Sr. Mourinho que enciendan la ira y el enfrentamiento entre dos aficiones que pondrán todos sus recursos, posiblemente algunos ilícitos, para ganar la eliminatoria. Para eso hay un árbitro y como juez posiblemente tendrá errores. No debe olvidar el Sr. Beckenbauer y el Sr. Mourinho que en el partido de vuelta el árbitro dio dos goles al Bayern que no fueron legales y uno muy dudoso. También dejó de pitar dos penalti claros y uno dudoso a favor del Bayern.

Podemos imaginar que de no dar esos dos goles, ni pitar los penalti como así lo hizo, la diferencia sería de un solo gol, y en ello el Barcelona no tendría culpa alguna. Los árbitros son parte del juego, y sus errores benefician o perjudican a los equipos que compiten. O es que el Sr. Mourinho no recuerda como le ganó al Barcelona una eliminatoria con gol, creo de Milito (fuera de juego), cuando entrenaba el Inter. Y cuantos partidos ha ganado con el Madrid por errores arbitrales.

Qué dirían si en Barcelona se repitiera lo mismo. Es decir, dos penalti contra el Baryern no pitados, uno dudoso, pero dos goles precedidos de falta y uno dudoso concedidos. Luego dos marcados legales y el Bayern eliminado. ¿Sería eso truco o juego sucio del Barcelona? Creo que estas personas mediáticas deberían pensar un poco mejor y considerar que lo que pueda pasar tendrán ellos mucha culpa. La caballerosidad no se mide por tus habilidades y fama, sino por la honestidad, verdad y responsabilidad que tengas antes las cosas que la vida te presenta.

Me parece que todos estos berrinches no obedecen sino a los miedos que puedan sentir en estas horas previas a los partidos y a los que no son capaces de enfrentarse, pues llevan en el cuerpo el miedo a que puedan perder y sentir mucha vergüenza. Y estos miedos nos hacen caer en declaraciones y enfrentamientos que, después, no somos capaces de asumir, reconocer, abajarnos y perdonarnos.

Tratemos de no perder de vista que esto es simplemente un juego. No perdamos de vista que lo único bueno y verdadero es la verdad, el bien y la justicia. Y que gane quien gane, los hombres son hermanos y lo verdaderamente importante es querernos y perdonarnos a pesar de los errores y las victorias. La única victoria importante es el amor, que después de pasado todo, todos queremos que sea la que reine y que nos una, pues es la que nos hace feliz siempre.

Espero que todo suceda de forma normal y gane quien más lo busque y la suerte le acompañe. Y que sean lo más legal que puedan, pues errores seguro que se cometerán.

 Lo contrario del Sr. Mourinho que sigue en sus treces y falseando una verdad que todos conocemos y sabemos que no es así, pues muchas de sus victorias están logradas con errores arbitrales como ocurre con todos los equipos. Pero, donde no hay humildad ni buenas intenciones se descubre la mentira y la prepotencia. El tiempo y la verdad pondrá las cosas en su sitio.

P.D. Acabo de leer unas nuevas declaraciones del Sr. Beckenbauer que, si no desmienten las primeras, sí las matizan y rectifican. Eso deja las cosas mejor y dicen mucho de su honestidad y caballerosidad. Es lo que pensaba y de ello me congratulo (ver aquí).

miércoles, 24 de abril de 2013

MIEDOS Y SENTIMIENTOS



Tengo miedo de ser provocado y de no ser capaz de controlarme. Los sentimientos nos pueden traicionar. De hecho nos traicionan y nos sacan de nuestras casillas. Nos descontrolan. Y ese descontrol origina miedo, miedo a no poder responder de mí y cometer actos que no quiero cometer.

Prueba de ello es el arrepentimiento. ¿Por qué luego me llega el sentimiento y deseo de arrepentirme? No lo puede explicar otra cosa sino el hecho de sabernos que hemos actuado mal. Y también que en lo profundo de nuestro corazón bulle el deseo de repararla, de hacer el bien. ¿No es eso una prueba de que estamos prefigurados para amar?

Bien y sabias son las palabras del Papa Francisco cuando nos advierte que para "custodiar" también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura. Protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.


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